Distrito se ´toma´ las calles para evitar la explotación y la mendicidad infantil en Santa Marta

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Autoridades atienden denuncias de explotación y mendicidad infantil e inician procesos disciplinarios en contra de los padres y tutores de los menores.

El fenómeno de la masiva migración de ciudadanos venezolanos a Santa Marta, ha sido uno de los factores que aprovechan las redes para instrumentalizar a niños y niñas en la mendicidad.

La Alcaldía de Santa Marta, en cabeza de Virna Johnson, ante las denuncias ciudadanas realizadas sobre los casos de explotación y mendicidad infantil en distintos sectores del Distrito, tomó cartas en el asunto y busca combatir de manera articulada con la Policía Nacional, Migración Colombia y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf el flagelo de la mendicidad infantil. Asimismo, presidió la Mesa de Infancia.

En la ciudad se ha detectado, sobre todo en semáforos, la presencia de padres que exponen a sus hijos menores de edad, con el fin de generar lástima y de esta manera recibir una moneda o ayuda en especie que les permita superar la crisis económica a la que se han tenido que enfrentar a raíz de la pandemia por el Covid-19.

Por esta razón, con el acompañamiento del Icbf, los asesores de Política Social de la Gobernación de Magdalena, la Policía Metropolitana de Santa Marta, la Corporación Centro Histórico, representantes del resguardo Kogui Malaya Arhuaco, así como las secretarías de Seguridad y Salud; se definió el cronograma de actividades para la sensibilización y mitigación de la mendicidad infantil en Santa Marta.

Definido el cronograma, bajo el direccionamiento de la Secretaría de Promoción Social, Inclusión y Equidad, se desarrollaron acciones de intervención en un primer momento en el Aeropuerto Simón Bolívar y la Terminal de Transportes de Santa Marta.

EL PROBLEMA   

En Santa Marta, la cruda realidad que viven los menores de edad en su mayoría de nacionalidad venezolana, es lo denominado ‘el alquiler de niños’ se está manejando como un negocio, la mayor demanda la tienen los menores que aún no saben hablar. La oferta es amplia, incentivada principalmente por un grupo de extranjeros y otras poblaciones de escasos recursos.

De acuerdo con lo informado por las autoridades, durante el confinamiento por la pandemia, la mendicidad en la ciudad se agudizó la presencia de niños y niñas que piden limosna o venden dulces en los semáforos.

Se prevé que los niños sin ir al colegio y padres que se quedaron sin trabajo, pueden derivar en que muchas familias queden prácticamente en condición de mendicidad. En las actuales condiciones y, pese al aislamiento, muchos de esos padres desempleados salen a rebuscar el sustento para sus familias y no tienen más opción que llevar consigo a sus hijos, exponiéndolos no solo al contagio del covid-19 sino a los conocidos peligros de la calle.

Pero lo curioso de esta situación, es que muchas personas, en su mayoría mujeres con niños en brazos, se ubican cerca de la sede del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar seccional Magdalena, lo que resulta algo paradójico para quienes lanzan un S.O.S. por los menores en condición de mendicidad y todo porque esta problemática en la ‘mira’ de quienes deben ser los responsables del cuidado de los menores.

INTERVENCIÓN NOCTURNA  

De igual manera las autoridades iniciaron una intervención nocturna en el sector de El Rodadero, donde en compañía del ICBF y la Policía de Infancia y Adolescencia se tomaron decisiones administrativas que contemplaron la separación de algunos infantes de su grupo familiar, puesto que estaban siendo utilizados para pedir dinero y dádivas en las calles.

Los menores, de nacionalidad venezolana, fueron llevados a un hogar del Bienestar Familiar donde recibirán atención social, psicológica y nutricional; en el marco del proceso de restitución de sus derechos fundamentales.

Paralelamente, las autoridades iniciaron un proceso disciplinario en contra de los padres y tutores de los menores, que deberán someterse a un proceso de inspección para determinar su idoneidad para garantizar los derechos básicos a los niños y adolescentes.

El jefe del Grupo de Protección a la Infancia y Adolescencia, intendente Luis Cantillo, anunció que la institución como una de las garantes del bienestar de los niños, niñas y jóvenes, seguirá realizando este tipo de operativos de forma preventiva y reactiva. Incluso, si eso sugiere la acogida de los menores en las instituciones del Estado para evitar que sigan siendo instrumentalizados con fines de lucro.

 “Los niños no pueden estar a altas horas en las calles, pidiendo una moneda. Sabemos de la situación de las familias, tanto nacionales como migrantes, pero es algo que no estamos dispuestos a permitir”, señaló el intendente.

Con este tipo de intervenciones, el gobierno distrital se constituye en un abanderado de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Por ello, con la mendicidad y la explotación infantil: tolerancia cero.

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