Fleteo, oídos sordos

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Inveteradamente las autoridades, y especialmente la policía, vienen haciendo recomendaciones a la ciudadanía,  por medio de campañas para alertar,  y aún  métodos de voz a voz,  sobre las actuaciones de la delincuencia en diferentes direcciones y con disimiles métodos, que buscan hacer blanco fácil de sus  fechorías a  ciudadanos  desprevenidos, quienes no atienden ni acatan las recomendaciones venidas de la experiencia y el estudio sobre los comportamientos delictivos.

La policía nunca  improvisa ni inventa actuaciones o procederes de grupos antisociales. Todas sus indicaciones son fruto del conocimiento adquirido a través del servicio mismo y análisis criminológico del accionar delincuencial,  como de acuerdos con autoridades de otras latitudes, entiéndase intercambio de inteligencia y criminología internacional.

Es de suma importancia que la sociedad entienda y acepte que la delincuencia siempre estará alerta para atacar en el momento menos esperado y los diferentes tipos de delito no desaparecen sino que mutan tanto en su presentación como en escenario, de acuerdo a los tiempos y otros factores que dificultan o  facilitan su ejecución. Por ejemplo, la época de vacaciones, el clima, el comportamiento de las autoridades, los planes y estrategias de la policía, las festividades, de manera que en muchas oportunidades la sociedad piensa que cierta peculiaridad de delito pasó de moda y no se volverá a presentar, ¡craso error!: los delincuentes cada vez que puedan recurrirán  a viejas prácticas para esquilmar y atacar a ciudadanos que observan sorprendidos el renacer de la olvidada amenaza.

La  prueba de todo lo manifestado está en el fleteo, estrategia delictiva que hace presencia especialmente para la época navideña, atraída por los regalos y  las   primas, que demanda el manejo de efectivo; sin pretender decir que a lo largo del año no se ejecute, aupado por una labor de inteligencia delictiva, que focaliza personas moviendo altas cantidad de dinero en efectivo.

Mucho se desgastan las autoridades en alertar a la sociedad sobre este fenómeno, muchos los planes para combatirlo, algunos con buenos resultados, otros no tanto, pero la verdad, no hay compromiso de parte interesada para prevenir su accionar, por más que se recomiende no hacer transacciones en efectivo, ni retirar altas sumas de dinero en los bancos, tenemos oídos sordos y por lógica, constantes víctimas. Lo más grave, hay víctimas mortales. No tenemos  año sin registrar en las estadísticas muertes en fleteo, por ser un delito muy agresivo, violento y rápido, donde  el delincuente no tiene espacio para el error  y la víctima no cuenta con oportunidad diferente a la entregar del  dinero o recibir la agresión.

Las hipótesis sobre este hecho están definidas y se trata de  prevenir, pero sin el compromiso ciudadano es imposible lograr buenos resultados. Entre más pensemos que nunca nos pasará, más pronto seremos víctimas.

*ExDirector de la Policía 

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