“Sufrimos de una pena histórica con nuestra cocina” Tulio Zuluaga

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A lo largo de su proceso de convertirse en un generador de contenido sobre gastronomía a través de los canales digitales, Tulio Zuluaga tenía una pequeña sección llamada ‘Fácil cocina para los que no cocinan’.

Lo interesante, es que en el inicio de la pandemia, cuando el sector de los restaurantes deben cerrar sus puertas, esa sección empezó a crecer y se ha convertido en su sección más patrocinada dentro de todo lo que tiene que ver con ‘Tulio Recomienda’.

El influenciador gastronómico vio cómo en el tiempo de confinamiento, muchas personas que no habían tenido un acercamiento al mundo de la cocina, fueron entrando en ella. “Conocimos casos de personas que durante la cuarentena se cansaron de ver películas y exploraron su creatividad en la cocina, que puede ser un hobbie o una pasión que la pones a la medida de tus posibilidades y de tu bolsillo. Cuando las personas que nunca han cocinado empiezan a cocinar, las sorpresas son maravillosas”, comentó Tulio Zuluaga.

A lo largo de su carrera ha trabajado en pro de la cocina colombiana, y más en estas épocas de festividades navideñas en un país de tan diferente cocinas como Colombia, donde cada región tiene una cocina muy particular, y eso mismo ocurre con la Navidad.

“Tenemos muchos sabores de Navidad e investigando me llevé tres sorpresas. Por un lado, lo que más identifica a los colombianos en Navidad es en principio la natilla, que aparece en nuestras mentes en diciembre, mientras que el buñuelo, que también está asociado a la Navidad, se consigue de manera permanente en el país. También está el arroz con leche y la unidad que hay alrededor de él como plato de Navidad, lo cual me sorprendió porque yo soy barranquillero y allí se come todo el año y no lo tenemos referenciado como postre de Navidad”, continuó Tulio Zuluaga.

Le siguió la pista a la natilla, esa preparación proveniente de España desde sus monasterios, que entra a Colombia en la Colonización, para transformarlo aquí y convertirlo en un plato único. “En España era una especie de flan y aquí cambiamos el azúcar por panela y la harina de trigo por maíz y así se creó la natilla”.

Hace poco realizó una investigación sobre el sancocho en el país, encontrándose que bajo ese mismo nombre hay una gran variedad de preparación según la región. Eso mismo sucede con preparaciones tradicionales navideñas como la natilla.

“La cocina campesina es poner a disposición lo que tienen a la mano, lo que cultivan para sus preparaciones, donde la técnica es la misma pero los ingredientes van cambiando. En el tema de la natilla, en Antioquia, lleva agua de coco, siendo más rústica, mientras que en el interior del país se acerca más a su origen siendo una especie de flan, donde no hay coco sino uvas pasas, mientras que en Eje Cafetero le ponen todos estos elementos, algunos le ponen clavos, le rayan queso o incluso una copita de aguardiente”.

De la mano de Frescampo, a lo largo del año, ha venido trabajando el tema de los platos más tradicionales colombianos, como lo son el sancocho, el ajiaco y ahora los postres típicos de la Navidad: natilla, buñuelos y arroz con leche.

“En Colombia sufrimos de una pena histórica con nuestra cocina. Vemos al sancocho, por ejemplo, como un plato postcelebración, la del desenguayabe, por lo que miramos mucho lo de afuera pero no valoramos lo nuestro, y no lo llevamos a la mesa de Navidad, donde la gente sigue apostándole a los platos italianos o al pavo. Somos un montón de regiones, cada una de ellas, con una gran cantidad de platos maravillosos de los cuales sólo conocemos un poquito”, finalizó Tulio Zuluaga.

BOGOTÁ (Colprensa).

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