HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Periódico de Santa Marta

El gobierno colombiano y concretamente el presidente Duque y su ministro de salud, nos deben a los colombianos una explicación. El 24 de diciembre empezó la vacunación contra el COVID-19 en cuatro países latinoamericanos. En tres de ellos, México, Chile y Costa Rica, con la vacuna de Pfizer y en Argentina con la rusa. Mientras esto sucede y se respira un aire de tranquilidad por lo menos en los tres primeros porque esa vacuna es la que ofrece hasta ahora la mayor seguridad a pesar de las dificultades en su aplicación, Colombia llega a 15 mil contagiados diarios, la cifra más alta desde que se detectó esta pandemia.

A su vez, las noticias no son alentadoras para nuestro país. El presidente Duque en declaraciones confusas, afirma que aproximadamente en febrero llegarán dosis de Pfizer a Colombia y el ministro de Salud habla el primer semestre. Que hicieron estos países que no hizo Colombia cuando teníamos supuestamente los recursos para asegurar la vacunación lo más pronto posible. Dónde estuvo la falla obvia porque no existe una clara razón para que a diferencia de los países que ya tienen la forma de asegurar una esperanza a su población de que este virus se detendrá, nosotros tenemos que esperar al menos dos meses, si le creemos al presidente Duque.

Dos meses es demasiado cuando la pandemia se está acelerando a una gran velocidad en nuestro país. Un programa diario de televisión del gobierno donde supuestamente el presidente y su equipo está dándole a esta crisis la mayor prioridad, no sirvió para asegurar que Colombia estuviera en el primer bloque de países que empezaron a vacunar. Cuál fue la falla. Obviamente algo le cabe a esa confusión de prioridades que caracteriza a esta administración.  Por ello los colombianos requerimos ya una explicación además de una operación de emergencia, si eso es posible porque sin ser expertos en esa materia no sabemos si esa alternativa existe.

Lo que estamos viendo es que la improvisación nos está matando. Como así que el 22 de diciembre se dan cuenta quienes tienen la responsabilidad de que era necesario tomar medidas extremas. Una mejor evaluación de la situación seguramente hubiera derivado en restricciones no en plena época navideña. Esto habría permitido tanto a los compradores como al comercio, hoteles restaurantes, etc., prepararse con tiempo y no sentir semejante golpe en momentos cuando seguramente se habían ha abastecido para la época navideña o necesitaban hacer sus compras. Eso llevó a que en Bogotá se diera una reunión extraordinaria con la alcaldesa quien terminó suspendiendo el pico y cedula en este tipo de actividades. Improvisación, falta de real seguimiento a esta pandemia.

Presidente, suspenda ese programa diario que ha demostrado ante el tema crucial de la vacuna que no es eficaz, y dedique ese tiempo a un trabajo real con su equipo para frenar esta tragedia que nos esta llenado no solo de dolor por la pandemia, sino que impide que la economía siga un camino más claro. Pero empiece por explicarnos por qué otros sí y nosotros no.

*ExMinistro de Estado 

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