Reorientarnos por favor

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Vamos por caminos quizás insalvables de la degradación política, preñada de una grandilocuente retórica populista, sin propuestas constructivas y poco, por no decir que nulo, sentido de unidad y consenso. Ello visto cómo debe ser, pareciera tener asegurado el fracaso, más cuando quienes nos dirigen hospedan en su intimidad motivos inconfesables dirigidos en su pensar -es lo que se colige al instante-, a perjudicar sin querer queriendo al pueblo, en últimas el pagano de las atrocidades del poder, al estar y quedar situado siempre en el fuego cruzado de unos y otros; vale decir, de quienes están en el poder y de quienes por él pasaron y quieren volver.

Es esta una perspectiva funesta que ahorca las salidas de dignidad que pudiesen haber. Unos mandatarios nada que ver, ensimismados, creídos de intocabilidad, halagados por el incienso aúlico, pero sin una salida coherente y menos que procure propiciar como principio de posible solución puntos de acercamientos y entendimientos en beneficio de los intereses superiores de la ciudadanía y comunidad en general, que permitirían echar las campanas al vuelo en reconocimiento de civilidad, civilización política, reconstrucción, restauración y reconciliación.

Es ir tras la procura de ser más nosotros, formarnos y marchar todos en ruta de desarrollo, crecimiento e integral progreso que se quiere sea patente en provecho colectivo y sea celebrado por todos como resultado de un definido fortalecimiento comunitario e institucional sobre la base que los intereses generales deben estar siempre por encima de los intereses personales, lo que pondría a prueba no las alarmas, sino los nuevos caminos a ser transitados mancomunada y consensualmente.

Estamos ávidos de una sólida y contundente estrategia de reorientación social, política, administrativa y económica, entre otras muchas. Poner en escena y sin protagonismos ridículos, las demandas comunitarias como motivo de preocupación constante de gobernantes para gobernados, sin las baladíes fragmentaciones que hacen insoportables las mezquindades. Así las cosas, se impone con urgencia acortar claramente las distancias, tender puentes y acercar posturas.

Importa que no andemos más como ciudadanos por caminos de irrelevancia, no es lo cual opción ni alternativa para alcanzar los índices mejores que requerimos en vía a consolidarnos como un territorio que necesita de manera importante como urgente asomarse e instalarse definitivamente en cuna de manifiestas prosperidades, que es lo que quieren sus verdaderos ciudadanos. [email protected]

 

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