Perspectivas, problemas y desafíos del 2021

Frente al año que estamos iniciando hay una carga alta de expectativas –algunos le atribuyen la responsabilidad de subsanar muchas de las dificultades del complejo 2020- pero es mejor abordarlo con realismo y claro, tratar de fortalecer todo lo positivo que del mismo se pueda derivar.

En el primer semestre, tendremos la tensión centrada en el proceso masivo de vacunación contra la Covid-19: el control del efecto negativo que puedan dejar las festividades de fin de año; procedimientos y alcances, priorización de población, coordinación con las administraciones regionales encargadas de aplicarla, efectos que eventualmente produzca la vacuna en algunos casos, la mirada comparada entre las diversas vacunas, las nuevas cepas del virus que se puedan hacer presentes, los impactos internacionales, estos serán temas centrales de la agenda nacional. Tendremos desde el primer semestre la discusión acerca de la nueva reforma tributaria –reforma fiscal la denomina el gobierno-, no sólo porque es evidente la necesidad de la misma, pero es objeto de debate a qué sectores sociales se espera gravar de manera más fuerte, ya sea incrementando tasas o creando nuevos impuestos, o eliminando exenciones. Seguramente será presentada en las sesiones del Congreso del mes de marzo y será un tema de controversia nacional. Ojalá los sectores políticos de la derecha no persistan en proyectos para modificación del Acuerdo de Paz –especialmente la JEP- porque ello acentuaría la polarización y dificultaría  la discusión y tránsito de la reforma tributaria que sería deseable tuviera un alto nivel de consenso social y político.

Este ya es un año electoral, sin ninguna duda. Pero será en el segundo semestre donde el tema electoral sea prioritario en el debate. ¿Cómo se comienzan a estructurar las esperadas tres coaliciones políticas para presentar candidatos a la Presidencia? –la de la derecha, la del centro y la de la izquierda-, aproximándose a quiénes las van a conformar, cómo será el procedimiento de escogencia del candidato; si en elecciones a Congreso cada fuerza o partido político va con listas propias o si se buscan igualmente que hayan listas que reflejen la composición de esas coaliciones –esto parece menos probable, porque partidos tradicionales como el Liberal, el Conservador y seguramente el partido Centro Democrático buscarán hacerse contar de manera individual-.

En el campo de la política exterior, el gobierno Duque tendrá el desafío acerca de cómo ‘ajustar’ la misma, que se había diseñado, a tono con la derecha ‘trumpista’ norteamericana, a las nuevas realidades políticas del gobierno demócrata del presidente Biden y su vicepresidenta Harris; un gobierno que ha anunciado cambios en política exterior frente al aislacionismo que pretendió el gobierno Trump y sus relaciones en temas sensibles. En cuanto a la región será muy importante analizar los cambios que seguramente se harán en relación con Cuba –retomando la senda iniciada en el gobierno Obama-, igualmente apuntando a revitalizar salidas concertadas y realistas frente al caso venezolano, seguramente buscando involucrar otros actores globales –además de la Unión Europea, incluyendo a China, Rusia- y regionales –más allá del llamado ‘grupo de Lima’ involucrando actores como México, Argentina, Bolivia-.

Frente a todo ello, el actual gobierno colombiano, que centró buena parte de su política exterior en aislar al actual gobierno venezolano, debe revisar cómo se va a reacomodar en estas nuevas circunstancias.

Es absolutamente prioritaria una estrategia eficaz para parar el asesinato de excombatientes de FARC y líderes y lideresas sociales. Y un último tema que será altamente sensible, será el de las fumigaciones con glifosato como estrategia para la erradicación de cultivos de uso ilícito; ¿por qué no aprender de la experiencia considerada por Mindefensa como exitosa este año y profundizarla?

*Profesor universitario 

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