Misa Exequial en memoria del obispo Luis Adriano Piedrahita este jueves, 14 de enero

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La Diócesis de Santa Marta se alista para darle la última despedida a su Obispo, monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval, quien fue cremado ayer, de acuerdo con los protocolos establecidos para las personas que fallecen por Covid-19.

Sus cenizas serán entregadas hoy y sus honras fúnebres se realizarán con una Misa Exequial, la cual tendrá lugar en la Catedral Basílica de Santa Marta, este jueves 14 de enero, a las 9:00 de la mañana. Este acto religioso será presidido por monseñor Pablo Emiso Salas Anteliz, Arzobispo de la ciudad de Barranquilla.

La ceremonia se realizará de acuerdo con el aforo permitido y entre las personas que asistirán se encuentran los sacerdotes de la ciudad y varios de sus familiares que han venido desde el Valle del Cauca para despedir a su ser querido y honrar su memoria.

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Como el cuerpo del señor Obispo fue cremado antes de la Liturgia Exequial, el celebrante de la ceremonia puede dar permiso que se haga la Misa Exequial ante los restos cremados de monseñor Piedrahita Sandoval, los cuales deben reposar en un recipiente funerario sobre un osario, y serán tratados con el mismo respeto que se le da a los del cuerpo humano.

De acuerdo con lo establecido por el Código Canónico, las exequias de un Obispo Diocesano, ya sea residencial, como es el caso de monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval, o emérito, se celebra como el de todos los fieles católicos, pero adaptando oportunamente las moniciones, añadiendo la palabra Obispo en las oraciones que lo requieran y teniendo presente las variaciones siguientes:

-Estación en la casa episcopal o en la capilla ardiente. Allí, la autoridad católica  que preside la celebración saluda a los presentes.

-A continuación, puede recitarse, sin canto, el salmo siguiente: “Mi alma espera en el Señor…”

-Al llegar la procesión a la iglesia, se colocan las cenizas del señor Obispo de espaldas al altar y de cara al pueblo; luego, se enciende el cirio pascual con el mismo rito que se usa para los demás fieles.

-Se pueden colocar la casulla, la mitra, el báculo pastoral y el evangeliario, mientras el celebrante continúa con la ceremonia.

MONICIÓN INTRODUCTORIA: 

“Hermanos: Nos hemos reunido en torno al altar para celebrar el Misterio Pascual de Jesucristo, que se cumple en nuestro hermano monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval, Obispo de la Diócesis de Santa Marta, a quien acompañamos con veneración y respeto. Un día fue recibido en la familia de los hijos de Dios por el Bautismo, quedando para siempre incorporado a Cristo.

Otro día, por medio del sacramento del Orden, fue hecho signo e instrumento de Cristo, Cabeza y Pastor de la Iglesia. Desde entonces, sus manos, sus labios y su corazón han estado consagrados al ministerio episcopal en esta Diócesis.

Nuestra presencia aquí quiere ser expresión de gratitud al Señor por el don de la vida sacerdotal de su siervo, y súplica confiada de que participará en el banquete celeste el que tantas veces presidió la Eucaristía en la tierra.

Al comenzar estos sagrados misterios, reconozcamos humildemente que somos pecadores”.

LITURGIA DE LA PALABRA 

Monición. “La vida de los obispos debe ser una entrega a Cristo y a la salvación de los hombres. Cada día se va consumiendo como holocausto en unión con el sacrificio de Cristo (1ª lect. A.T.). Se va forjando así una identificación tal con el Señor, que nada podrá romperla (1ª lect. N.T.). La misma muerte se hace también ofrenda para la vida eterna de los que un día estuvieron confiados a los cuidados del pastor (Ev.)”.

PRIMERA LECTURA 

“Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿Quién estará contra nosotros?

El que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió, más todavía, resucitó y está a la derecha de Dios y que además intercede por nosotros? ¿Quién nos separará del amor de Cristo, ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?

Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor”.  Acto seguido se continuará con la ceremonia y sus respectivas lecturas y cánticos, dando participación a la feligresía.

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