Un heraldo de la fe en la predicación del Evangelio

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Monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval, Obispo de la Diócesis de Santa Marta, que hoy será despedido por la comunidad samaria y eclesiástica con una Santa Eucaristía Exequial, fue un heraldo de la fe en la predicación del Evangelio, es uno de los tantos legados que nos dejó en vida el alto prelado.

Su labor evangelizadora, hoy más que nunca, deja huellas en todas  las personas que tuvieron la oportunidad de conocerlo y de asistir a las ceremonias que ofició en las parroquias samarias y municipios vecinos.

Siempre tuvo viva conciencia de la necesidad de la proclamación de la buena nueva, para que muchas personas estuvieran en comunión con Dios y para la difusión y el establecimiento del propio organismo comunitario y social, recordando las palabras de san Pablo: “Pues todo el que invoque el nombre del Señor se salvará”.

Por este motivo, el Concilio Vaticano dice que ‘ los obispos son heraldos de la fe’ y hacen que la fe del pueblo de Dios crezca y de fruto.

El Concilio enumera, después, las tareas de los obispos con vistas a esta función principal de ser ‘heraldos’: proveer a la instrucción religiosa de jóvenes y adultos: predicar la verdad revelada, el misterio de Cristo, en su totalidad e integridad; recordar la doctrina de la Iglesia, especialmente sobre los puntos más expuestos, y así lo hizo monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval,  tocó muchos corazones en el departamento del Magdalena, los mismos que hoy lamentan su partida, expresándolo por diferentes medios, especialmente en las redes sociales, herramientas que debido al aislamiento social que vivimos por el Covid-19 ha facilitado dar a conocer como lo apreciaban, y una muestra de ello, son las siguientes reacciones:

María Esther Molina Molina: “Gracias Monseñor por sus servicios eclesiales. Dios le conceda la Luz Eterna”.

Eva Molina Vargas: “Dios y sus ángeles lo hayan premiado por su misión en la tierra. Descanse en Paz”.

Mario Barriga Tovar: “Lo reciba el Señor en su casa y le conceda ver y gozar lo que durante su vida anunció, creyó y celebró”.

Cecilia Abdala de Plata: “Q.e.p.d., desde ese mejor lugar donde estás, Monseñor al lado de nuestro Padre Celestial, intercede por nosotros”.

Alba Rodríguez: Paz en su tumba, gracias por su labor pastoral en nuestra Diócesis”.

Yisel Hernández López: “Mi gran Obispo te extrañaremos tanto”.

Tomás Barliza: “Que Dios Todopoderoso lo acoja en su seno de vuelta al Padre. Paz en su tumba y condolencias a su familia. Gracias por su labor en Santa Marta”.

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