Humillados, los Trump esperan un recibimiento más cálido en la Florida

Derrotado por Joe Biden, sin acceso a sus redes sociales y con dos juicios políticos en su historial, Donald Trump se muda esta semana de la Casa Blanca a Florida, donde levanta tantas pasiones que su apellido fue escrito en la espalda de un manatí.

El futuro expresidente evitará la investidura de su sucesor y partirá el miércoles temprano hacia su resort Mar-a-Lago en Palm Beach, en el sur de Florida. Al parecer, planea vivir allí.

También hay indicios de que sus hijos adultos se mudarán cerca de la órbita de su padre, quien fue vetado por Twitter y otras redes sociales luego de ser acusado de instigar a sus simpatizantes a asaltar el Congreso estadounidense el 6 de enero.

Pero sus futuros vecinos no están muy contentos de tenerlo en el barrio.

En diciembre, los residentes de Palm Beach enviaron una carta al ayuntamiento donde recuerdan que, según un acuerdo de 1993, el club es un club y no una residencia a tiempo completo.

El documento publicado por el Washington Post estipula que el uso de las suites del club se debe limitar a “un máximo de tres períodos no consecutivos de siete días en un año”, algo que el club niega.

Según un recuento del Post, el presidente ya incumplió esta norma al superar con creces el límite y se espera que batalle esta argumentación.

Y los problemas en Mar-a-Lago solo comienzan.

Esta semana, el club recibió una advertencia del condado de Palm Beach por celebrar una fiesta de fin de año sin mascarillas ni distancia social.

El hijo mayor, Donald Trump Jr., de 43 años, había publicado un video de la fiesta en las redes sociales, donde se ve a la gente bailando y cantando un tema de 1989 de Vanilla Ice, quien actuaba en vivo.

El resultado es una amenaza de multa de 15.000 dólares si hay una próxima violación a las medidas de protección del covid-19./AFP

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