Santa Marta de duelo

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Duros golpes en el corazón de la ciudad por haberse apagado los astros en sus cielos, por haber volado sus almas al nirvana redentor, por haber partido al lejano e insondable horizonte, por el éxodo doloroso, por la ida a la sombra e infinito eterno de importantes coterráneos nuestros que brillaron en vida con luces propias en su ser, hacer y quehacer. Ángel José Ceballos Mendoza, Ramón Illán Bacca Linares, Gladys Viloria de Correa, Carlos Robles Martínez. Personalidades que nos dieron lecciones de vida fecunda, total entrega, integridad, identidad, bondad, nobleza, desinterés, altruismo, servicio hacia los demás, amistad, orientación y guía.

Ángel José Ceballos Mendoza. Profesional de ejemplar trayectoria, gran colaborador, dueño de excepcionales valores éticos y morales. Especializado en anatomía patológica y en patología clínica, magister en salud pública. Egresado médico de la Universidad del Cauca, en la que fungió como miembro de su Consejo Superior, representante de los Ex Alumnos ante el Consejo Superior y Presidente de la Asociación de Exalumnos de Unicauca, donde adelantó jornadas de actualización para los profesionales egresados en las diferentes áreas del conocimiento. Docente y decano de la Facultad de Ciencias de la Salud donde regentó las cátedras de Salud Pública, Medicina Preventiva, Salud Ocupacional, Medicina Legal, Ética Médica y Patología, entre otras; siendo exaltado por sus condiciones y calidades como profesor eminente. Miembro de la Sociedad Colombiana de Patología, en la que ofició como su Presidente y llevó a feliz término acciones múltiples para el adelanto de la anatomía patológica en todos sus órdenes, como el científico, moral, ético académico, lo mismo que procurar por el bienestar integral de todos sus miembros.

También abogado de la misma universidad, disciplina en la que se especializó en Derecho Administrativo. Prestó sus invaluables servicios profesionales en la Secretaría de Salud del Cauca como Coordinador del programa Materno Infantil y Jefe de Atención Médica, además fue Médico Patólogo en el Hospital Universitario San José y e integrante de la Compañía de Patólogos del Cauca.

Ramón Illán Bacca Linares. Abogado, escritor laureado, periodista, gran sentido del humor, creador de novelas policíacas. Literariamente decantado por la intriga, lo contemporáneo y el caribe urbano. Investigador histórico, docente universitario. Ganador del primer premio del Tercer Concurso de Cuento del Instituto de Cultura del Magdalena (1979); primer premio del Concurso de Cuento Regional del Diario del Caribe (1981); primera mención en el Quinto Concurso de Novela Plaza & Janés (1987); Tercer puesto, Concurso de Cuentos Carlos Castro Saavedra, Transempaques S.A., Medellín (1993); primer premio del Tercer Concurso Nacional de Novela Cámara de Comercio de Medellín (1996); Segundo Premio, Concurso de Cuento Nuevo Milenio, Revista Mefisto, Pereira (2000); y, Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar (2004).

Hemos perdido a uno de nuestros más prolíficos escritores quien gracias a su talento supo poner las palabras en el marco de una narrativa exacta como cautivadora y ser sin duda el creador el cuento erótico entre nosotros, como se le reconoce. Logró que sus cuentos, “Marihuana para Goering” (1981), “Tres para una mesa” (1991), “Señora tentación” (1994), “El espía inglés” (2001); sus novelas, ”Déborah Kruel” (1990), “Maracas en la ópera” (1996), “Disfrázate como quieras” (2002) y “La mujer barbuda” (2011); la “Crónicas casi históricas” (1990) y el ensayo “Escribir en Barranquilla” (1998), sean tomados como referentes para escritores, periodistas, guionistas y creadores de historias no solo en la región Caribe, sino en el país y en el exterior.

Gladys Viloria de Correa. Docente insigne del Liceo Celedón y del Distrito, así como gran activista cuando de defender los intereses superiores del magisterio se trataba. Una verdadera institución. Querida y admirada por todos. De recio carácter, sesudo criterio e impecable conducta. Buen humor y trato cariñoso. Servicial. Con ella fácil era rescatar la idea de una ciudad, departamento, región y país grandes, inmensos, destacados, a lo que se podía llegar desde la educación, actividad a la que dedico su vida, como la grande maestra que fue y enseño sin tregua ni descanso hasta su retiro formal que no real, porque siguió enseñando con su ejemplo.

Creía con Gabriel García Márquez, y ello lo resume todo, que “…las condiciones están dadas como nunca para el cambio social, y que la educación será su órgano maestro. Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética – y tal vez una estética para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal. Que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar, de acuerdo con los designios de un gran poeta de nuestro tiempo que pidió no seguir amándolas por separado como a dos hermanas enemigas. Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía. Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños.”

Carlos Robles Martínez. Nuestro “Cónsul Honorario” en Bogotá por más de 60 años. Persona entrañable en quien creíamos, acudíamos y confiábamos los caribes y también los de otras latitudes. Inmenso. Grandioso. “Biblia” en el conocimiento de los ancestros de nuestra Santa Marta. Amigo de sus amigos. Como propietario de la Barbería Caribe, hizo de ese sitio nuestro consulado, del que dijera Jorge Biswell Cotes, para un programa de Telecaribe, que Bogotá tenía su costa y estaba en ese recinto. Escenario este sagrado y mágico donde convergían no solo los oriundos de nuestro litoral, sino todos los aconteceres del día a día de la costa, Colombia y el mundo.

Por su labor en beneficio de sus paisanos, lo que le quedamos debiendo, mereció que hubiese sido condecorado con las más altas distinciones de nuestros gobiernos del litoral por los servicios prestados a la paisanada, lo que expreso con emoción desde el agradecimiento. Con su generosa aquiescencia y amable atención compartíamos con respeto en su sede, comprensión y facilidades, alegrías, angustias, necesidades, ayudas, logros, realizaciones, sensibilidades, vínculos históricos, parentales y culturales. Fortalecíamos relaciones. Hizo para nosotros un camino más fácil en esta Bogotá a quienes llegamos después de su arribo. Se cargaba de emociones ante los triunfos de los nuestros, lo que demostraba con intensidad y algarabía. Todo allí era afecto. Centro el suyo donde se consolidó una referencia cultural, entendiendo la cultura no solamente como elemento de ocio sino también como potente factor de inclusión social. Descansa en paz grande, noble y bondadoso amigo. Te recordaré con nostalgia profunda, como seguro estoy te recordarán quienes de una u otra manera conocieron tu inmensidad. Gracias a mi padre por traerme a tu presencia gran Carlos y al todopoderoso por permitirme saber y conocer de tu riqueza humana, personalidad y fuerza que te dotaron de las especiales características que te contenían.

A todos los familiares, compañeros y amistades de quienes gozan ya del descanso eterno, expreso de corazón a nombre propio y de mi familia nuestras más sinceras condolencias, al tiempo de elevar una oración al cielo por su partida. Paz Celestial para ellos, quienes supieron cumplir en vida bien y fielmente su misión en la tierra. [email protected]

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