Incapaces de todo y capaces de nada bueno

Incapacidad se nos dice, es la falta de capacidad para contener cierta cantidad de alguna cosa hasta un límite determinado; también, carencia de condiciones, cualidades o aptitudes, especialmente intelectuales, que permiten el desarrollo de algo, el cumplimiento de una función, el desempeño de un cargo, entre otras condiciones; contrariamente, capacidad nos hace referencia a lo exactamente opuesto.

Grande sin duda el abismo entre aquellos que de una u otra forma aportaron para que fuéramos al menos tenidos en cuenta como ciudad y departamento; y, la miseria personal, política, moral e intelectual de muchos de los políticos que hoy nos rondan, incapaces de administrar, gestionar y gerenciar, pero sí capaces de malograrlo todo (tal como nos sucede con la inminente aplicación otra vez de la Ley 550), al tiempo de propender por la defensa de los propios intereses y los de sus aportantes.

Requerimos las manos tendidas de todas las fuerzas políticas. Que se depongan odios y espíritus de venganza, y todos a una emprender la tarea de sacar, de jalonar a Santa Marta y al departamento del Magdalena de la muy, pero muy difícil situación en que se encuentran. Tenemos una política destructiva, malsana, egoísta, dañina y dañosa, que llama a que hagamos algo para remediarla si salvarla queremos; ya qué si ese algo no hacemos, en riesgo estamos que nos hundan a todos. No podemos seguir siendo testigos del bochornoso espectáculo de ver a nuestros políticos peleándose entre ellos, incumpliendo las promesas, repitiendo errores, culpando a los demás, y haciéndose los de la vista gorda ante su propia incompetencia, que ubicada en el fracaso político, debiera penalizarse de manera ejemplar, si no por los omisivos tribunales de justicia, si por el pueblo que en masa debe rechazarlos, además de castigarlos condignamente en las urnas. La Ley para la celebración de los 500 años es una bonita oportunidad para concitar la unidad de todos los estamentos de nuestra ciudad y Departamento, sin odios, ni polarizaciones, tal como aconteció en los 450 años, cuando registramos entre otros eventos la presencia de varios presidentes en ejercico de varias Naciones, desfile Militar imponente, torneo Internacional de Futbol, eventos historicos, culturales, folklóricos,  entre otros, donde hubo participación ciudadana integral sin diferencias de clases.

Desafortunadamente ni lo uno ni lo otro se da, ya que una parte decisiva del electorado, pobre víctima de un ciego fanatismo partidista, a la par que, de una pasividad inmarcesible, se impide ella misma atreverse a la censura y vota pese a lo que hagan los líderes y sus partidos, sin darse a la tarea de auscultar nuevas figuras, muchas de las cuales con las mejores intenciones en favor del beneficio colectivo que no personal.

No vemos entre nuestros políticos, se nos dice en cada esquina, dirigentes en busca de la excelencia porque saben que muchos samarios y magdalenenses les votan a sus políticos de turno con una lealtad que no merecen y otros que sienten que su futuro no depende de su gestión o los resultados que obtienen, sino que prefieren la prebenda que puedan derivar para sí en época de elecciones, lo que hace que paguemos muy caro, justos por pecadores, esta ceguera politiquera que mal y peor nos lleva. [email protected] *Jurista

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