50 investigadores están tras las pistas de la masacre en buga

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Los jóvenes asesinados fueron Valentina Arias, Nicolás Suárez Valencia, Juan Pablo Marín Pérez, Sara María García Rodríguez y Jacobo Alberto Pérez Vásquez.

En la zona urbana de Buga, este lunes y martes se realizaron las honras fúnebres de las cinco jóvenes víctimas de la masacre del domingo pasado. En medio de estos actos y de la conmoción que aún hay por este hecho, en la parte rural del municipio, un grupo de 50 investigadores avanza en la recolección de pruebas del caso.

Según la vicefiscal general de la Nación, Martha Yaneth Mancera, los 50 funcionarios, entre investigadores, peritos y expertos en diferentes campos técnico-científicos del CTI y la Policía, han recopilado más de 100 elementos materiales de prueba y evidencia física, los cuales serán valorados en diferentes laboratorios.

Este trabajo, cabe recordar, se realiza en la finca donde ocurrió el hecho, ubicada en la vereda Cerro Rico, corregimiento Chambimbal, en zona rural de Buga, Valle. Allí, según las versiones oficiales, hombres armados ingresaron en la madrugada del domingo al inmueble y dispararon contra varios jóvenes, entre los 17 y 18 años, que allí departían. Producto del ataque, cinco personas murieron y dos más quedaron heridas, entre ellas el mayordomo del lugar.

“Desde el momento en el que fue reportado el ilícito, se desplegaron acciones investigativas que permitieron incautar tres armas de fuego, las cuales son sometidas a análisis balísticos; además de vainillas 9 milímetros, rastros biológicos y otros elementos encontrados en el sitio. Asimismo, labores de vecindario, entrevistas, testimonios e imágenes fotográficas tomadas con ayuda de drones, han sido de vital importancia para avanzar en las indagaciones”, dijo la Vicefiscal.

De la misma manera, un celular hallado en la finca, y que no pertenecería a ninguna de las personas que departían en el sitio, es analizado por el equipo de expertos.

También los celulares de las víctimas mortales y de los dos heridos son estudiados. Incluso, extraoficialmente se dice que el día del hecho los jóvenes no estaban solos en la finca, y que en el lugar también estaría el dueño del predio, su esposa y unos amigos.

Buga permanece militarizada desde el domingo pasado y en todo el departamento del Valle se adelantan operativos especiales por parte de la Fuerza Pública.

Además, las autoridades indagan si esa madrugada hubo cruce de disparos, pues la misma Fiscalía informó que se encontraron armas de fuego en el lugar de los hechos. Y están a la espera de las declaraciones del mayordomo, un hombre de 60 años, que resultó herido.

Es de mencionar que las autoridades también han reiterado que tanto las jóvenes víctimas como sus familias son personas de bien, estudiantes, deportistas y trabajadores de la región, muy conocidos en sus actividades.

La gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán, reiteró ayer su sentimiento de dolor con las familias de las cinco víctimas y dijo que seguirán con el acompañamiento que necesiten.

La recompensa de $200 millones que ofreció la Gobernación del Valle y la Alcaldía de Buga, por información que permita esclarecer la masacre, sigue activa.

El grupo de fiscales especializados que investigó la masacre de cinco menores en el barrio Llano Verde de Cali fue designado para investigar este hecho en Buga.

RETALIACIONES DE GRUPOS CRIMINALES

Desde mediados del año pasado, en la zona rural de Buga se vienen conociendo denuncias de personas víctimas de extorsión e incluso de secuestros exprés por parte de lo que serían grupos criminales, algunos con nexos con disidencias de las Farc y la guerrilla del Eln.

De esto ha hablado el secretario de Gobierno de Buga, Emilio Bejarano Cobo; el personero del mismo municipio, Efraín Rojas, y hasta la misma Gobernación del Valle, tras alertas tempranas de la Defensoría.

El hecho más diciente sobre este tema podría ser el ocurrido el pasado 10 de enero, en el mismo sector en donde se registró el domingo la masacre de los cinco estudiantes bugueños, cuando desconocidos le quitaron la vida al exconcejal de Buga Carlos Erlid González Cortés y dejaron gravemente herido al hermano de la víctima.

Una de las hipótesis sobre el homicidio es que el exconcejal había adquirido un predio en extinción de dominio que era propiedad de los hermanos Múnera o ‘Los Mellizos’, el cual estaba parcelando para revenderlo, por lo que había sido amenazado.

LAS CINCO VÍCTIMAS

Las cinco jóvenes víctimas de la masacre en una finca en zona rural del municipio de Buga, Valle, eran estudiantes y deportistas, entre los 17 y 18 años de edad.

Ellos eran: Valentina Arias, Nicolás Suárez Valencia, Juan Pablo Marín Pérez, Sara María García Rodríguez y Jacobo Alberto Pérez Vásquez. /Colprensa.

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