2021, Año de la Economía Naranja

“Los Saludos”, de Eugene Ionesco, es una obra de teatro del absurdo que nos invita a cuestionar qué tan conscientes somos sobre la importancia de un asunto tan cotidiano como el saludo. Así como Ionesco nos demuestra que un saludo no es un gesto cualquiera, también es hora de entender que la cultura no es un sector cualquiera y que es la clave para una recuperación integral de los retos que nos deja una pandemia que ha afectado desde la forma como nos saludamos hasta la posibilidad de celebrar un carnaval, ir a cine, hacer teatro o participar en un concierto, entre otras.

Con el propósito de poner el foco en la cultura y la creatividad como ejes transversales para el desarrollo social, económico y medioambiental, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas declaró 2021 como el “Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible”.

Colombia, a través de nuestra misión ante la ONU en Nueva York, y con el respaldo de la Cancillería y del Ministerio de Cultura, fue uno de los países más activos en darle impulso a esta propuesta. Esto permitió que en el texto de la declaración se reconocieran los esfuerzos que viene haciendo el país por implementar un modelo de desarrollo, en el que la diversidad cultural y la creatividad son pilares de transformación social y económica. Este concepto, también conocido como Economía Naranja, ya ha sido apropiado por diferentes naciones para referirse a sus apuestas en materia de economía creativa.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) recoge la preocupación manifestada por los países con respecto al enorme impacto que la pandemia del coronavirus ha causado en las artes y la cultura a nivel global, sobretodo por lo que esto representa en la pérdida de empleos y la interrupción de procesos esenciales para la creación, producción y circulación de bienes y servicios culturales.

Es fundamental entender que las industrias culturales y creativas promueven el desarrollo sostenible e incluyente, generan nuevas oportunidades de crecimiento social y económico para los artistas y hacedores culturales en los territorios, y ayudan a conservar y promover el patrimonio y la diversidad cultural.

Colombia es reconocida por la UNESCO como uno de los cinco países más aplicados en materia de implementación de políticas públicas para la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales (Convención de 2005). Desde 2007 contamos con la primera Cuenta Satélite de Cultura del mundo. Nuestras leyes de cine son modelo a nivel latinoamericano y nuestra Ley Naranja ha permitido consolidar una institucionalidad innovadora, que ancla la cultura en las políticas de educación, ciencia, emprendimiento, turismo, tecnología y comunicaciones, entre otras, gracias a una articulación sin precentes que se materializa en el Consejo Nacional de Economía Naranja, en el que participan 12 entidades del orden nacional, incluidos 7 ministerios.

Este modelo colombiano despierta creciente interés en países de la región e incluso en naciones desarrolladas que encuentran méritos en darle un rol transversal a la cultura para un desarrollo incluyente y equitativo.

Uno de los retos de 2021 es recuperarnos del golpe que le ha ocasionado al sector cultura la pandemia y buscar alternativas que nos permitan enfrentar, de manera oportuna y creativa, las limitaciones que nos ha impuesto para el disfrute efectivo del arte y la cultura en todas sus expresiones. Para ello, contamos con un plan, el ‘Compromiso ReactivARTE’, con tres ejes fundamentales con los que se busca recuperar entre 80 mil y 100 mil empleos en este sector: 1) acceso efectivo a la financiación; 2) consolidación del paquete más ambicioso de incentivos a las inversiones y donaciones a proyectos culturales y creativos; y 3) fortalecimiento institucional y articulación intersectorial a nivel nacional y territorial.

Reconocer que a través de la economía creativa podemos impulsar el desarrollo de los mercados locales y nacionales, promoviendo la diversificación, la modernización tecnológica, la investigación y la innovación, nos va a permitir contribuir a generar mayor inclusión social y a cerrar las brechas que permean la inequidad en nuestro país, además de enrutarnos al cumplimiento integral de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Así como Ionesco nos invita a una reflexión sobre el acto del saludo, la invitación es a que nos preguntemos como sociedad si le estamos dando a la cultura el debido reconocimiento frente a los retos que nos plantea la Cuarta Revolución Industrial y frente a su valor en la adaptación de nuestras sociedades a un modelo económico que debe ser más incluyente, equitativo y sostenible, en el que las mentefacturas (ideas y cultura) puedan reemplazar a las materias primas como eje central de la creación de riqueza, oportunidades y bienestar.

*Ministro de Cultura. 

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