La educación: efectos de la pandemia 

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Por RAFAEL NIETO NAVIA

Los últimos días han aparecido informes sobre la reapertura del año escolar. Las cifras son aterradoras: Más de un millón de niños perdieron de facto el año escolar por múltiples razones: no tienen computadores, tabletas o celular para seguir las clases a distancia, no tienen manera de conectarse a internet, o los profesores de Fecode no están capacitados para dar clases a distancia o, peor aún, se niegan a ir a dictar clases presenciales pero no a recibir el sueldo. Yo espero que la universidad “piedragógica” esté cerrada.

La Ministra ha hecho su mejor esfuerzo, pero no basta. En el campo (aún en ciudades como Bogotá) la conexión a internet es bastante precaria y la razón es obvia: los operadores no invierten donde no recaudan. Y, además, los campesinos y los estratos urbanos bajos no tienen manera de comprar aparatos electrónicos y prefieren tener televisión o radio que computadores. O no tienen ni siquiera luz eléctrica (hay que darles sistemas de energía solar que ya no son tan caros).

Las telecomunicaciones son un servicio esencial, según el decreto 464 de 2020 que, además, fijó condiciones para que no se suspenda el servicio a quienes tengan dificultades para pagar por razón de la pandemia, priorizando el acceso  a contenidos y aplicaciones de servicios de salud, atención de la emergencia, información oficial, laboral y educativa y, al propio tiempo, suspendió las cargas que los proveedores de redes y servicios de comunicaciones deben pagar al Fondo Único de TIC y autorizó para que el MinTIC expida un cronograma de pagos y flexibilización de las normas relacionadas con el cumplimiento del régimen de calidad y otras obligaciones de los prestadores, en la medida en que no constituyan elementos esenciales para garantizar su provisión.

Según un estudio de la consultora Analysys Mason dado a conocer por la Deutsche Welle, en Colombia los usuarios pagan el doble por un gigabyte de datos móviles en comparación con otros países latinoamericanos como Brasil, México, Chile o Bolivia (según la OCDE, 2.5 veces lo que se cobra en los demás países miembros). Pero no se les exige que pongan torres de transmisión en zonas de cobertura donde la gente no tiene capacidad de pago. En Argentina lo llaman Prestación Básica Universal. Esa es una decisión que el gobierno está en mora de tomar. La gente que no tiene este servicio no lo necesita para ver CNN o los canales de Fox, sino para navegar y tener educación a distancia. Al fin y al cabo, es una concesión del Estado poder usar su espectro.

Por otra parte, el invento del día sin IVA está diseñado para la venta de productos electrónicos, la mayoría importados. Hay que reconocer que en este campo no hay oligopolio, a menos que consideremos así a las grandes superficies. Pero si se les da este beneficio, hay que lograr que tengan productos de buena calidad y a precios asequibles, especialmente tabletas y celulares. De nuevo para que se pueda establecer la educación a distancia.

Finalmente, estamos en mora de implantar un sistema educativo funcional por televisión y radio, como el que tenía Radio Sutatenza.

La labor es del gobierno central, pero también de los departamentos y municipios. ¡Pilas, alcaldes y gobernadores! La educación es fundamental y no podemos seguir permitiendo que nuestros niños sigan perdiendo tiempo.

Coda uno: En los últimos días murieron por covid-19 varios amigos míos: el Padre Fernando Umaña, Marcela Monroy, Carlos H. Trujillo y Julio Roberto Gómez. Paz a sus tumbas y consuelo a sus familiares.

Coda dos: El covid-19 mata. 

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