Cierre de playas turísticas disminuye estrés ambiental 

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“Esto permite pensar que eventualmente períodos prolongados de no intervención y uso de estos ambientes podrían contribuir a su recuperación y manejo”, afirma Camilo Botero. 

Por 

EDGAR TATIS 

GUERRA 

La pandemia del Covid 19 que impuso un confinamiento a los samarios y en todos en el planeta ha beneficiado la salud ecosistémica de las playas con vocación turística, pero no en todos los aspectos. Así lo indicó el investigador y docente Camilo Mateo Botero Saltarén, quien participó por Colombia en el proyecto mundial PAN Environment Initiative.

Botero hizo parte de un grupo de 12 investigadores que pertenecen a la Red Proplayas, quienes evaluaron durante los meses de mayo, junio y julio en plena pandemia, una serie de bioindicadores y estresores ambientales en 29 playas turísticas de siete países latinoamericanos incluyendo a Colombia.

 “Evidentemente se trató de un proyecto a nivel mundial sobre todo desde el área de las ciencias ambientales y de la biología en el cual un grupo de investigadores convocó a más de 300 científicos para que hiciéramos lo posible por tomar evidencias de si la pandemia estaba realmente generando una mejora en el ecosistema o no. Dentro de ese proyecto contactaron al colega Eulogio Soto en Chile quien hace parte de la red iberoamericana de gestión y certificación de playas y él nos invitó para conformar un grupo de 12 investigadores en 7 países”, expresó Botero.

Dijo que a él junto a una colega de Barranquilla les correspondió investigar el ecosistema playa duna en cuatro playas en el departamento de Antioquia “evidenciando una disciplina social de los usuarios y caseteros en Arboletes y Necoclí, mientras que en Turbo las playas mantuvieron visitantes, incluso estando cerradas. Como resultado, varios estresores de las playas se redujeron significativamente, pero de diferentes maneras según cada playa”, recalcó.

Botero reconoce que las medidas de confinamiento y las restricciones generadas por la pandemia se tradujeron en un menor estrés ambiental en los ecosistemas marinos, que permitió la recuperación de algunos componentes naturales en muchas playas con la presencia de especies marinas pequeñas más allá de los cangrejos . “Esto permite pensar que eventualmente períodos prolongados de no intervención y uso de estos ambientes podrían contribuir a su recuperación y manejo”, anotó el investigador.

Consultado sobre cómo hizo para verificar el estado de las playas en plena pandemia teniendo en cuenta que había confinamiento social, el investigador respondió que fue un esfuerzo grande ya que la movilidad era difícil y las playas permanecían cerradas. “En mi caso yo estaba residiendo en Medellín pasando la cuarentena allá y las playas más cercanas que tenía eran las de Antioquia, por fortuna tuve un gran apoyo por parte de la Capitanía de Puerto de Urabá que nos brindó el acompañamiento para la toma de datos y el apoyo de la alcaldesa de Arboletes”, indicó.

CIERRE DEL PARQUE TAYRONA 

Al referirse al cierre temporal de las playas y áreas protegidas del Parque Natural Nacional Tayrona, Camilo Botero reconoce que ello obedece a un Plan de Manejo Ambiental y a un concepto de capacidad de carga que va ligado al número de personas que puedan estar en una playa sin afectar el ecosistema.

“El asunto es que no es igual el ecosistema de una playa como El Rodadero que de otra playa como Neguange por ejemplo en el Tayrona. Aquí debemos tener en cuenta que el nivel de naturalidad y de conservación de una playa urbana (El Rodadero, Pozos Colorados, Playa Salguero, etc) ya es muy bajo porque son playas muy enfermas debido a la proliferación de edificaciones que están en ellas, caso muy distinto a las playas del Tayrona que afortunadamente desde el año 1968 son áreas del Parque Natural y eso permite que esas playas estén muy sanas, muy saludables y que requieran la presencia de menos personas e incluso que en algunas épocas del año no vaya nadie”, enfatizó.

Botero fue didáctico al preguntarse sobre quien tendría prioridad en las playas entre un ser humano y una tortuga marina y respondió que en una playa como El Rodadero la prioridad sería de los bañistas por ser una playa de turismo masivo de sol, mientras que en una playa del Parque Tayrona la pirámide se invierte para brindar la prioridad a las tortugas marinas porque se trata de una playa natural donde los turistas llegan a contemplar toda la biodiversidad bien conservada.

 

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