Multitudinarias manifestaciones contra el golpe de los militares en Birmania

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Miles de ciudadanos salieron de nuevo a las calles de Birmania para protestar contra el golpe de Estado que depuso a Aung San Suu Kyi, pese a que las nuevas autoridades lanzaron una advertencia contra los manifestantes y decretaron la ley marcial en varias ciudades del país.

El comandante en jefe del ejército birmano, Min Aung Hlaing, se expresó por primera vez en público y justificó el golpe de Estado por los “fraudes electorales” durante las legislativas de noviembre.

El militar también se comprometió a “celebrar elecciones libres y justas” al término del estado de urgencia en un año y prometió un régimen militar “diferente” que el pasado, en declaraciones a la cadena de televisión Myawaddy TV.

Birmania vivió bajo el yugo de los militares durante cerca de 50 años desde su independencia en 1948 y el golpe del 1 de febrero puso fin a un paréntesis democrático de diez años.

Horas antes, las autoridades militares ya habían advertido a los manifestantes de posibles represalias.

“Deben tomarse acciones en virtud de la ley (…) contra las infracciones que perturban, impiden y destruyen la estabilidad del Estado, la seguridad pública y el Estado de derecho”, dijo la cadena de televisión MRTV.

Se trata de la primera advertencia lanzada por las autoridades desde que comenzaron las manifestaciones masivas el sábado, pero la presión va en aumento: la policía utilizó cañones de agua en las protestas de Naipyidó, la capital.

APOYO DE EE.UU. 

“Apoyamos al pueblo de Burma y apoyamos su derecho a reunirse pacíficamente, inclusive para protestar pacíficamente en apoyo al gobierno electo dramáticamente”, afirmó el vocero del departamento de Estado, Ned Price, utilizando el anterior nombre en inglés de Birmania.

“Ciertamente estamos muy preocupados por los recientes anuncios de los militares de restringir las reuniones públicas”, dijo a periodistas.

El Reino Unido, la Unión Europea y otros 19 miembros del Consejo de Derechos Humanos de la ONU pidieron el lunes una reunión urgente sobre la situación en Birmania.

Este pedido “es una respuesta al estado de emergencia impuesto en Birmania, la detención arbitraria de responsables políticos elegidos democráticamente y de miembros de la sociedad civil”, declaró el embajador del Reino Unido en la Naciones Unidas en Ginebra, Julian Braithwaite.

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