¿Es política lo que hacemos?

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Entre nosotros, refiriéndonos a la política, pareciera que ninguno, políticos ni partidos, tienen los deberes hechos, toda vez que, en cuanto a programas, realizaciones, logros, avances, gestiones, están desaparecidos del panorama, con apenas uno que otro asomo que apenas pidiéramos decir contribuyen en mínimo grado a subsanar las necesidades y demandas de la población. Tristeza produce lo cual, más cuando la política local, perdón la politiquería que desgraciadamente nos define, identifica y los demás perciben, se mueve entre rumores, dimes, diretes, mentiras y otras pequeñeces.

Más cerca de lo que creemos están aquí las próximas justas electivas, se empiezan a mostrar candidatos y también los mil y más rumores de alianzas, componendas, sorpresas, uniones, arreglos, dineros de aquí y de allá, ubicaciones en listas y otras argumentaciones válidas y no válidas, que adoban en este año preelectoral lo que será lo venidero en materia electoral. Surgen portavoces, de algunos ya hay noticias como ninguna de otros, de unos lo esperado, de otros lo impensado. Hay aún desconcierto por la falta de acción y orientación de los políticos y de los partidos locales, sintiéndose una dejadez traducida en falta de coherencia, pedagogía, cruzadas y actividad.

Señores políticos, partidos, gobernantes y ciudadanía, hay que empezar a adelantar, a hacer los deberes, mismos que permitirán, si queremos en realidad y verdad sustentar una participación democrática activa, enterar a nuestras gentes para que actúe a conciencia, para que tenga claro lo que quiere y lo que se busca, especialmente por cuanto ella, la política, hoy más que nunca por la desmotivación que existe, está requerida de claridad meridiana. Están en la obligación, quienes la adelantan, de ofrecer a los ciudadanos y comunidad toda, sensación de seguridad en lo que se hace, firmeza en el proyecto y programas que se ofrecen, así como esperanza creíble en el porvenir. La desmotivación que existe en nuestra política no ayuda en nada y para nada a la movilización de la ciudadanía; y, si a esto le agregamos que ahora las campañas en gran medida se soportan en las redes sociales, veremos una mayor abstención sin duda.

Y no es que desde aquí estemos en contra de la utilización de las redes para la captación de posibles adeptos y sufragantes, pero sí que se hayan convertido o se vayan a convertir en el fundamento esencial de las campañas electorales. Por favor y no obstante las medidas de bioseguridad a seguir teniendo, hay que evitar perder la cercanía con los electores, exponerles los programas, tener contacto con los líderes que sí motivaban el voto. Seguir vistiéndonos de fiesta democrática en las campañas, participar, no tragar entero y depositar nuestra confianza a quienes realmente lo merezcan. Discernamos con inteligencia. No nos equivoquemos más es el llamado. En nuestras manos está caminar hacia un mejor porvenir en compendio de positivos cambios y verdaderas transformaciones. Ya está bueno de seguir sumando errores cual idiotas útiles en beneficio directo de quienes luego olímpicamente nos desconocen. Que no se siga anteponiendo el interés partidista ni de grupos al interés colectivo o general. Basta ya. [email protected]

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