Calendario electoral 
Febrero 19, 2021 – 11:50 p. m.

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Tres conceptos son claves en la organización de un sistema político, a saber: 1. el sistema electoral, 2. la financiación de los partidos, de los políticos y de las campañas y 3. el calendario electoral.

No hay para qué referirse al calendario electoral. Vimos como en Estados Unidos el mecanismo del Colegio Electoral ha resultado inmodificable desde cuando los padres fundadores lo adoptaron. En otros países, es imposible modificarlo y no hay un consenso al respecto. ¡Es que se trata de la distribución del poder!

En Colombia, el excelente análisis hecho por Sebastián L. Mazzuca y James Robinson (escrito en 2005 y publicado en 2009) muestra cómo un nuevo Sistema Electoral garantizó la paz durante medio siglo, después de la Guerra de los Mil Días (1899-1902) Y, luego, el Frente Nacional hizo lo propio durante más de 30 años.

Es sabido que el negocio criminal de las drogas que se hizo notorio desde finales de los 70 ha venido perturbando hasta la fecha, gravemente, el orden público. Y, así, ha desvirtuado el sistema electoral. Y desde hace unos años ello ha sido reforzado por las empresas político-criminales. Y cada día es peor. Este flagelo contaminó las guerrillas de izquierda, las fortaleció militarmente y, también, las desvirtuó. Todos coincidimos en que el Acuerdo de Paz no solucionó este tema, lo agravó, ¡y de qué manera!

La financiación política contaminada por el dinero criminal de las drogas, deforma el orden político. Ha pervertido el sistema electoral como lo demostró ampliamente el proceso ocho mil.

La reforma del calendario electoral es una iniciativa que merece una deliberación seria y por supuesto un amplio consenso. Y debe tomar en consideración la experiencia histórica.

¿Cuándo se introdujo la separación de las elecciones? Pues la fatal experiencia del 19 de abril de 1970, la última elección del Frente Nacional, produjo el controversial triunfo de Misael Pastrana y una presencia muy importante de elegidos de la Anapo, el partido de Rojas Pinilla, en las corporaciones públicas. Y nació el M19 con todos sus horrores, lo cual desembocó en el holocausto del Palacio de Justicia. Virgilio Barco logró reincorporarlos a la vida civil.

Fue López Michelsen quien logró que el mismo acto legislativo (No. 2 de 1977) que convocaba la Asamblea Constitucional, estableciera en su artículo 14 que las elecciones del Presidente y de Congreso, se realizarían “en días distintos”.

Es de la esencia del funcionamiento de una democracia que las elecciones estén separadas. Ello asegura el sistema de pesos y contrapesos, la independencia de los poderes (Ejecutivo y Legislativo en el nivel nacional y subnacional). La elección de gobernadores y alcaldes también debe separarse de la Presidencial y de la del Congreso. Ello es particularmente cierto en un régimen presidencial.

En Estados Unidos se realiza parcialmente en varios momentos la elección de senadores, la de representantes tiene lugar cada dos años. No se juega todo en un día, no se ponen todos los huevos en la misma canasta, se propicia el equilibrio, la participación de todos y el ejercicio del poder en las diferentes instancias. De eso se trata: se democratiza el poder. Se rechaza la estrategia que busca monopolizarlo, la que excluye a los demás. Lo que se busca es la inclusión de todos. La democracia. El pluralismo. La equidad política.

*ExMinistro de Estado 

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