Violencia en Chocó, genera desplazamiento masivo hacia Risaralda

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El homicidio a finales del mes de febrero de un guarda indígena de la comunidad embera katío del Alto Andágueda, ubicada en Bagadó, Chocó, fue la gota que colmó la copa de sus habitantes, quienes en su mayoría comenzaron a desplazarse con rumbo al municipio de Pueblo Rico, en Risaralda, desde mediados de esta primera semana de marzo.

Así lo reveló César Queragama, uno de los líderes de las cerca de 200 personas que han llegado a la localidad, quien además denunció que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) estaría reclutando de manera forzada a los menores de su comunidad e instalando minas antipersonal en su territorio ancestral.

 “Los compañeros indígenas se desplazaron al municipio de Pueblo Rico, Risaralda por el temor de que el 17 de febrero del año en curso, asesinaron a un integrante de la Guardia Indígena que a la vez era médico tradicional. Ese asesinato generó sozobra y le echamos la culpa al ELN, a los milicianos, porque en este momento están operando en el resguardo”, aseguró.

Debido a dicho panorama, Queragama agregó que: “a los compañeros les da miedo salir a coger pancoger en su cementera, entonces desde esa vez estaban aguantando hambre y por tal motivo salieron al municipio de Pueblo Rico”.

De acuerdo con el líder embera katío chocoano, la grave situación de inseguridad que estaban afrontando en su territorio dividió a la comunidad entre los que se encerraron en sus viviendas por temor a las instigaciones de la guerrilla, y los que como él, decidieron cruzar al occidente de Risaralda.

En ese sentido, desde el albergue que fue habilitado para las más de 50 familias en la Escuela Simón Bolívar, César Queragama envió una alerta para: “que el Estado y la fuerza pública presten atención porque están sembrando minas antipersona, y también están haciendo reclutamientos de niños y jóvenes”./La FM

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