¡Saludo a las mujeres en su día!

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Por
ISIDRO ASTRO DUQUE*

En este día que la sociedad entera celebra el Día Internacional de la Mujer, nosotros como Iglesia también celebramos la vocación de ustedes en medio del mundo; por ese motivo, me permito  hacerles un homenaje de reconocimiento, exaltando su importante labor  en la familia y en la sociedad y pedirle a Dios que nunca Ustedes  renuncien a su vocación, su misión y a algo especial que Dios les dio en abundancia, su ternura.

Gracias a la vocación de cada mujer por el regalo de su femineidad, con la que enriquecen nuestra experiencia y comprensión del mundo, como madres, esposas, hijas, hermanas, consagradas y trabajadoras.

El Santo Padre Francisco ha insistido en que se reconozca cada vez más la contribución propia de la mujer en la vida de la Iglesia y de la sociedad en general. Coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Mujer, como Iglesia Particular de Santa Marta,  nos sumamos a la invitación del Papa Francisco y la hacemos extensiva a toda la sociedad, para que se reconozca el aporte de la mujer en la vida de la Nación en su conjunto.

En la misma línea, San Juan Pablo II, en la Carta a las mujeres, del 29 de junio de 1995, se dirige directamente a cada mujer, para reflexionar con ella sobre sus problemas y las perspectivas de la condición femenina en nuestro tiempo, deteniéndose en particular sobre el tema esencial de la dignidad y de los derechos de las mujeres, considerados a la luz de la Palabra de Dios:

“Mi «gratitud» a las mujeres se convierte pues en una llamada apremiante, a fin de que por parte de todos, y en particular por parte de los Estados y de las instituciones internacionales, se haga lo necesario para devolver a las mujeres el pleno respeto de su dignidad y de su papel.

A este propósito expreso mi admiración hacia las mujeres de buena voluntad que se han dedicado a defender la dignidad de su condición femenina mediante la conquista de fundamentales derechos sociales, económicos y políticos, y han tomado esta valiente iniciativa en tiempos en que este compromiso suyo era considerado un acto de transgresión, un signo de falta de femineidad, una manifestación de exhibicionismo, y tal vez un pecado”.

Atendiendo a este reconocimiento esencial de la mujer en nuestra sociedad, hoy quiero saludar, de modo muy especial, a las mujeres trabajadoras y emprendedoras, a las mujeres del campo y de las ciudades, a las mujeres que labran el alma de sus hijos con amor y paciencia, a las mujeres que desde los puestos públicos contribuyen al desarrollo del país, a las mujeres que en nuestras iglesias y parroquias apoyan la obra de la evangelización.

Quiero llevar mi voz de aliento a las mujeres que sufren pobreza o enfermedad, a las mujeres que son víctimas de la violencia, que de una vez debemos erradicar; quiero orar por las mujeres, víctimas de la trata de personas y por aquellas que han perdido su libertad.

Bajo el manto maternal de María, invito a todos a elevar nuestras oraciones por las hermanas que hoy celebran su fiesta, en el Día Internacional de la Mujer, para que a ejemplo de María puedan ser siempre señales de paz, signos de esperanza y manantiales de bondad.

A todas ustedes les envío mi más cordial saludo en este día especial y les expreso toda la gratitud de la Comunidad Diocesana. Padre Isidro de Jesús Castro Duque, Administrador Diocesano.

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