Emprender y alinear

El emprendimiento es una herramienta poderosa en un contexto de pandemia para generar empleo y desarrollo, aunque eso solo será posible con visión estratégica, organización e institucionalidad, coordinación en las apuestas, financiamiento fácil y en buenas condiciones, y capacitación acorde con las necesidades del país. Hoy tenemos un mercado persa, con buenas entidades, pero tan atomizado que diluye las oportunidades y la efectividad.

Existen muchos programas como el Fondo para la Mujer de la Vicepresidencia, también en el Sena, Colciencias, iNNpulsa, Bancoldex, en varios ministerios y en algunas ciudades, así como al interior de muchas empresas, pero falta una gran estructura, como un banco para el emprendimiento que articule, coordine y direccione las acciones públicas y privadas, garantice un impacto y gestione financiación.

Tenemos una política de competitividad y emprendimiento que ha sensibilizado mucho sobre el tema, sin embargo, se ejecuta en pequeña escala, sin un propósito nacional, sin un objetivo común de país que incluya apuestas sectoriales, direccionen el emprendimiento a las necesidades de Colombia, fomente la innovación, tenga un brazo financiero robusto y formación adecuada. Cuando uno trabaja estos temas comprueba, con mucha pena, que hay más ganas que conocimiento y más voluntad que viabilidad. Aunque estamos a la espera de una posible nueva oleada del covid-19 en abril, todo parece indicar que comenzamos a asomar la cabeza tras el aluvión que supuso la pandemia sobre el bienestar económico del país y de sus empresas, sobre la subsistencia de los ciudadanos, con un aumento significativo de la pobreza y el desempleo.

Para atacar esas dos prioridades hay que revitalizar la economía, invertir en obras públicas, salud, educación y transformación digital, darle oportunidades a los más vulnerables, que son las mujeres y los jóvenes. Está comprobado que la participación de las mujeres en las empresas, en los emprendimientos, genera organización, compromiso, sostenibilidad, innovación, entre otros aspectos importantes para el equilibrio y la complementación.

Pensar en el futuro de los jóvenes para quitárselos a la delincuencia, que se nutre de la ignorancia, la pobreza y la desesperanza, integrar a la economía a los venezolanos regularizados, una fuerza de trabajo que necesita y quiere ser parte de un ecosistema laboral, que busca una oportunidad para aportar y ofrecer bienestar a sus familias. Destacable la decisión del Gobierno Nacional al regularizar a los indocumentados. Claramente son más útiles dentro del sistema que en la marginalidad.

Por todo lo anterior, hay que construir una política nacional más efectiva para que el emprendimiento sea un vehículo de desarrollo, sobre todo en un momento donde se requiere empleo y crecimiento, que invite a que todos aportemos con recursos, formación, formalidad y oportunidades. Buscar soluciones prácticas, bien financiadas, como el banco para emprendedores, que incluya los programas del sector público y privado, que dé orientación, fuerza y coherencia, responda a las necesidades del país para ser más productivo y competitivo, que explore las fortalezas y enfoque los esfuerzos hacia un objetivo común, con un propósito claro.

La pandemia nos ha traído la tormenta perfecta para corregir y encaminar la inversión como garantía de solidez y el emprendimiento como motor para el desarrollo.

*ExMinistra de Estado

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