Caimán aguja liberada por Corpamag demuestra que la Ciénaga Grande ya no está sedimentada

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El seguimiento al reptil ha sido considerado uno de los proyectos de monitoreo más importantes de fauna silvestre en el norte del país, liderado por la Corporación Autónoma Regional del Magdalena, Corpamag. 

“Viajera consiguió hogar”, la errante caimán aguja que recorrió más de 700 kilómetros entre el Magdalena y San Andrés, y fue regresado a la Ciénaga Grande a finales del 2020, ha demostrado a través de monitoreos que el complejo lagunar volvió a ser hogar de estas especies y dejó de estar cargada de sedimento.

Así lo confirma el monitoreo hecho por Corpamag, seguimiento al comportamiento, rutas y posiciones del caimán aguja hembra que fue reintroducido a la Ciénaga Grande de Santa Marta, después de haber sido traído de San Andrés, tras su recuperación.

La bióloga marina, especialista en gestión ambiental de Corpamag, Julieth Prieto, indicó que este proyecto, genera conocimiento clave para la conservación de la especie, que se encuentra críticamente amenazada y además brinda información oportuna de accidentes con estos ejemplares.

Además, indicó que el comportamiento de ‘Viajera’ es señal de la recuperación de la Ciénaga Grande de Santa Marta.

 “Está en la Ciénaga, nos ha transmitido sus movimientos, desde el sitio en que la dejamos se ha movido a diferentes direcciones al interior del complejo, pero vuelve a dos sitios a alimentarse. Es positivo porque nos dimos cuenta que es un buen sitio donde la dejamos, que la Ciénaga se ha recuperado que no está sedimentada”, dijo la experta.

 “Esto ha demostrado que los trabajos que ha podido a ser la corporación han contribuido a la recuperación del ecosistema y ella está bien ahí. No tiene amenazas de pesca, porque hemos ido a hacer un seguimiento presencial para conocer qué tanta es la pesca en esa zona, y no hay casi pesca; los pescadores de la Ciénaga aseguran que están interesados en hacer turismo de observación de caimán aguja”, añadió la bióloga.

En términos generales “La Viajera” se encuentra activa, desplazándose a una distancia total de 24,55 km, desde el día de su liberación. La distancia máxima recorrida desde el lugar de liberación fue de 7,95 km, lo cual indica que el hábitat donde fue liberada proporciona las condiciones óptimas como suficiente profundidad y disponibilidad de alimento. El promedio de distancia diaria recorrida estuvo entre 1,292 km y máximo 4,197km (Figura 1).

SU HISTORIA

La ‘Viajera’ fue rescatada de San Andrés fue movilizada hacia el Magdalena, utilizando un método de desorientación implementado en México, en donde por medio del uso de magnetos, puestos alrededor de la cabeza del animal (detrás de las aperturas óticas y encima de la bóveda craneal), se bloquea el sentido de orientación, que en esta especie se basa en el magnetismo de la tierra.

 Posteriormente, el animal se recuperó luego de un periodo de adaptación en el CAVFS de Corpamag. Fue un tiempo de habituación del caimán antes de ser liberado en la Ciénaga Grande, centrando su punto de orientación en la ciudad de Santa Marta, última coordenada registrada en su GPS interno. El propósito de usar magnetos en la relocalización de caimanes es asegurarse que no volverán a los sitios donde fueron capturados.

La traslocación de este caimán aguja a Santa Marta desde San Andrés fue un esfuerzo mancomunado con la Corporación Coralina, que gracias a la Armada Nacional y la Fuerza Aérea colombiana, logró que “La Viajera” se mantuviera con vida en un sitio construido para su recepción temporal y fue una de las especies favorecidas por la implementación de la resolución 2064 de 2010.

Allí se le brindó rehabilitación, albergue temporal durante dos años y luego de establecerse lo que se conoce de su genética, la posibilidad de retornar a su población original en el departamento del Magdalena, para lo cual, en una caja diseñada para su transporte, fue trasladada por aire por la Fuerza Aérea Colombiana hasta el aeropuerto de Santa Marta.

La translocación de esta hembra es algo simbólico ya que representa un acto de reconciliación con la naturaleza y sustenta que muchos animales, como los caimanes, no tienen límites geográficos dentro de la gran nación que es Colombia, con la inmensa reserva marina Sea Flower, de la cual también hace parte el caimán aguja como una especie migratoria.

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