Necesarias gobernanza y gobernabilidad

Nos remite gobernanza, al ejercicio de la autoridad económica, política y administrativa con el objetivo de manejar las cosas de un país en todos los niveles. La gobernabilidad en tanto, hace referencia a la capacidad de ser gobernable y conceptualmente a la relación que se manifiesta cuando existe un estado de equilibrio en el ejercicio del poder político derivado de la solución de demandas sociales y la capacidad de los gobiernos de atender éstas de forma eficaz, estable y legítima.

Se puede considerar que existe una crisis de gobernabilidad por dos fuentes: cuando los gobernantes son incapaces de llevar un gobierno legítimo y enfrentan descontento y presión social de los gobernados, deviniendo ilegitimidad; y, cuando existe una sobrecarga de demandas sociales, deviniendo ineficacia en la gestión del gobierno en turno. De esta forma, cuando se habla de gobernabilidad o su contraparte se habla de fenómenos en proceso y de relaciones complejas entre gobernantes y gobernados. Es por esta razón que la Gobernabilidad sólo puede percibirse desde este punto de vista dual en el que gobierno y sociedad determinan el equilibrio en que se expresa ésta.

Se ha referido siempre que la crisis de gobernabilidad se ha vinculado históricamente al momento en que los gobiernos modernos han aumentado su intervención para solventar el crecimiento de demandas sociales a costa de crisis fiscales e ilegitimidad institucional ante la merma de autonomía de la participación social. Jurgen Habermas, nos dice que la ingobernabilidad se presenta cuando hay una crisis de gestión administrativa y de apoyo político de los ciudadanos a las autoridades. Es decir, el sistema administrativo no logra hacer compatibles los mecanismos de control que le exige el sistema económico y el sistema legitimatorio no logra mantener el nivel necesario de lealtad de las masas.

El estado de alarma e incertidumbre en el que seguimos sumergidos, tiene varias consecuencias, siendo la principal y de mayor premura para su resolución, la crisis sanitaria, a ver si empezamos a vislumbrar un poco de luz y esperanza. Otra secuela es la crisis económica o gran recesión y lo social, agravado lo cual con el actuar de algunos líderes políticos que esperan malos resultados para verse favorecidos con buenos dividendos para su causa, para sus ambiciones políticas; pues la oposición se posiciona en contra bajo la indecorosa actitud que significará la ruina económica; y lo que es peor, el gobierno patina en algunos aspectos de esta gestión; unas veces genera certezas y en otras dudas en cuanto a gestión y toma de decisiones.

Lo cierto es que no hay aciertos totales en ningún país, todos estamos en la misma ruta con apenas diferencias, lo que hace que necesitemos en estos momentos de unas gobernanza y gobernabilidad que generen confianza; toda vez que la situación es dramática, lo que impone y obliga que arrimemos decididamente el hombro todos; de lo contrario, todos irremediablemente todos, nos hundiremos. No es hora de mezquindades. Así de sencillo. Así de simple. [email protected]

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