Condolencias, cautela, esperanza

Con estos tres pensamientos el Presidente Biden se dirigió el 11 de marzo, un año después del anuncio de la pandemia, para recordar a los fallecidos, prevenir sobre los riesgos vigentes y ofrecer un horizonte de esperanza.

El Washington Post (10-03-21), en su portada, se refirió alarmado a la situación del coronavirus en Brasil. Allá se está generando un campo fértil para la diseminación de nuevas variantes del virus. Ya existe una preocupación mundial al respecto. En un titular afirma: ‘Descuido, apatía, arriesgan poner patas arriba el progreso global’. No es cualquier afirmación. Es tan explosiva como la situación que describen. Algo que empeora este ‘annus miserabilis’.

Y América Latina lo ha sufrido en demasía: descalabro económico y social que ha mostrado la precariedad de los políticos. En reciente reunión del Diálogo Interamericano quedó claro cómo varios países están afrontando o afrontarán procesos electorales que los aspirantes a dignidades públicas pueden convertir en escenario populista, Ecuador, Perú, Brasil, Chille. Y en Colombia estamos en esas desde antes de la pandemia. Sólo que ahora hay mucho más pretendientes a la Presidencia de la República.

Parece existir una tendencia que favorece a los candidatos de izquierda. Algunos creen que lo que veremos es la confrontación entre extremismos, Lula y Bolsonaro, por ejemplo. Pero hay para todos los gustos. En Bolivia, Evo Morales regresó y al Presidente elegido tratan de presentarlo como un títere. En Ecuador el Correísmo va a ganar y no sería de extrañar que le den el mismo tratamiento al Presidente que representa ese movimiento. En Perú hay tanta apatía que es casi imposible arriesgar cualquier anticipación. Como que varios candidatos se mueven dentro del margen de error y otros apenas están un poco más arriba. Un buen conocedor comentaba que en los últimos 30 años, todos los presidentes han sido judicializados y ¡en el último período han tenido ya cuatro! En abril, sabremos. Y, así, iremos coleccionando indicadores.

Lula será un gran candidato, a no ser que el plenario de la Corte Suprema diga otra cosa. Con todo, Lula ya está en campaña. Y la pandemia, la crisis económica y social alimentan su retórica.

¿Qué tanto impactarán los resultados de estas elecciones el comportamiento de los colombianos en 2022? Es un tema abierto a la discusión. Colombia normalmente va en contravía como ocurrió cuando proliferaron las dictaduras y, luego, cuando ganaron los presidentes de izquierda (Chávez, Lula, los Kirchner, Evo Morales, Correa). No sería sorprendente que todos los presidenciables, o por lo menos los más ambiciosos, se matricularan en alguna de las corrientes populistas, como lo hizo Trump, quien sigue cosechando ovaciones a pesar de sus conductas totalmente contrarias a las mejores tradiciones democráticas de su gran país.

Es que los populismos están de moda. Y son peores que la pandemia, como lo ilustra el caso venezolano. Se dice que Maduro ya ha logrado la estabilidad que no se ve en otros países de la región. Un régimen oprobioso en el cual parece estar funcionando a cabalidad el esquema que Hirschman describió en su libro ‘Salirse, protestar o acomodarse’, en traducción libre. Los venezolanos huyen por millones. Ya no hay protestas, ¿para qué? El régimen está consolidado. Y mejor coexistir, acomodarse, aguantar.

Centroamérica, con excepción de Costa Rica y Panamá parece estar recorriendo el camino de Venezuela.

*ExMinistro de Estado

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