Biden: ¿dialogante internamente y confrontacional afuera?

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El gobierno del Presidente Biden en Estados Unidos generó mucha expectativa, por contraste con su antecesor el expresidente Trump –un gobernante que desde el inicio de su mandato con su eslogan de ‘América primero’, planteó una especie de política neo-aislacionista, y hay que decir que en política externa hubieran más ‘gruñidos’ que involucramiento en confrontaciones, con la excepción de Irán-.

Efectivamente el Presidente Biden asumió en política interna, una actitud conciliadora en la idea de propiciar una cierta unidad nacional entre los norteamericanos –demócratas y republicanos- y de igual manera echar atrás o modificar algunas políticas de la anterior administración que eran rechazadas por ciertos sectores como la política frente a la pandemia de la Covid-19 o la política migratoria, especialmente la construcción del muro en la frontera con México.

En el ámbito de la política exterior, el Presidente Biden anunció ‘el regreso’ de los Estados Unidos frente a los organismos y acuerdos multilaterales –regreso a la OMS, a la Organización de NNUU para los derechos humanos, al Acuerdo de Paris-, así como frente a sus aliados de la OTAN. Sin embargo, buena parte del ‘regreso’ norteamericano va a ser sobre la base de la tradicional política norteamericana de confrontación con aquellos países-potencia que pretenden rivalizar con el liderazgo de USA –que debemos decir es uno en cierta medida debilitado-, especialmente China, Rusia e Irán y sus aliados regionales –en el caso de Latinoamérica, Cuba, Nicaragua, Venezuela-. Al respecto fue indicativo el bombardeo al campamento de una milicia en Siria, acusada de ser en financiada por Irán. Igualmente la pequeña ‘nueva guerra fría’ anunciada por el Secretario de Estado de Biden, Antony Blinken ante la organización de Naciones Unidas para los derechos humanos, donde habló de ‘los malos del otro lado’ Cuba, Nicaragua, Venezuela, Corea del Norte, Siria, Irán, Rusia y China y por supuesto omitió cualquier referencia a países de oriente medio que son sus aliados, pero que de ninguna manera se destacan con un buen record en el campo de los derechos humanos.

Todo indica que la política exterior de Biden apuntará a una política de contención de China, para evitar que su ‘poder blando económico’ se termine fortaleciendo -no hay duda que Washington ve a China como su verdadero rival, pero a diferencia de Trump no parece interesado en una política de confrontación económica directa, sino más bien de contención- y dentro de esa estrategia parece fundamental intentar evitar el que se fortalezca la alianza de Rusia con China. Claramente con Rusia existe una especie de ‘cuenta por cobrar’ por lo que se considera la intervención en las elecciones norteamericanas, a través de hackers, para apoyar al candidato Trump, inicialmente frente a Hillary Clinton y posteriormente en la última campaña presidencial en contra del candidato Biden, así como la anexión de Crimea y su posición en relación con Ucrania. El punto de ataque público de USA contra China y Rusia es el tema de los derechos humanos, pero realmente lo que hay es una confrontación en ciernes por el papel global que Estados Unidos espera se le vuelva a reconocer y en esa medida intentar contener la expansión China, en primer lugar y en segundo caso a Rusia.

Un punto importante donde se verá el rol futuro de la administración Biden será en el caso de Afganistán –¿Seguirá el proceso de conversaciones con los talibanes que impulsó el gobierno Trump? ¿Retardará el retiro de tropas norteamericanas o incrementará su presencia?- y el tratamiento frente a Corea del Norte y sus pretensiones de ser reconocida como una potencia nuclear regional.

*Profesor universitario 

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