No pude ser político

Eso de la política es un cacharro. Cuando terminé mis estudios superiores, hace unas cuatro décadas me dediqué con ahínco en buscar empleo y entre esa búsqueda empecé a tocar las puertas de muchos políticos. Algunos veían en mí a un muchacho sin experiencia.

Hasta que un día un varón de estos menesteres, después de hamaquearme durante varios meses, con que venga mañana o la semana entrante o en quince días, me citó en su fortín para encomendarme una misión fuera de la ciudad con maletín a bordo y viajar acompañado por un man con cara de pocos amigos.

Llegó la fecha de la reunión y ahí estaba el Gran Jefe, con tronco de corbata y barriga a bordo, sentado detrás de un escritorio con papeles, afiches alusivos a la campaña de entonces, un teléfono fijo, una taza de café y unas llaves. Emocionado pensé en que llegaría a hacer carrera con el señor y abriendo una gaveta, este sacó dos sobres y acto seguido no los entregó. «Deben abrirlo cuando estén en la Terminal de Transporte» -dijo- y con un guiño me hizo saber que confiaba en mí.

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Feliz por el gran paso que estaba dando y porque se presentaba el momento para ingresar al mundo de la política sonreí guardando mi sobre. Lo mismo hizo el otro tipo.

Media hora más tarde, estábamos en el transporte buscando el bus que nos llevaría al sur del Magdalena. Enseguida el compañero abrió su sobre leyendo en voz alta para que yo mordiera : » es tu deber realizar lo siguiente al llegar a la sede del pueblo : carnetizar a cada uno de los seguidores del candidato a las próximas elecciones, verificar nombres , cédulas y direcciones de sus residencias y acordar la hora para recogerlos y devolverlos cuando llegue la hora, asignar a los tenientes, también a quien irá a repartir los refrigerios etc. «

Emocionado me dije, «si a este señor le dieron todas esas órdenes, que me habrán asignado a mí? Debe ser algo fuera de serie. Tronco de responsabilidad iba a tener» Tembloroso abrí mi sobre en cámara lenta, encontrando varios billetes y una nota que me dio a entender que mis sueños en la política había llegado a su fin cuando leí lo siguiente, » este dinero es para que pagues los pasajes de ida y vuelta»

Arquitecto