“¿Cuál es el problema de que una mujer juegue fútbol?” Carolina Jaramillo

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Según dicta la historia, se considera que el primer partido oficial de fútbol femenino se disputó el sábado 23 de marzo de 1895 en el barrio londinense de Crouch End, ante un público de diez mil espectadores. Al no haber equipos rivales, el BLFC, formado en su mayoría por mujeres de clase media-alta, tuvo que dividirse en dos.

Es tan solo un dato que demuestra la larga historia que tiene el fútbol jugado por mujeres en el mundo, y que en Colombia cuenta con su propia historia, al menos desde la década de los años setenta hasta nuestros días.

Así lo presenta Carolina Jaramillo en ‘Balón de Cristal: Una historia del fútbol femenino en Colombia’, libro que es producto de una investigación que la llevó a conocer la historia y la labor de mujeres como Amparo Maldonado, fundadora del club Independiente de Cali; Myriam Guerrero de Tunjuelito, precursora de este deporte en Bogotá y Liliana Zapata, una mujer aguerrida de Medellín, que vibra todos los días de su vida por el fútbol femenino.

Carolina, periodista, amante del fútbol, tanto jugado, como visto, leído, escrito y comentado, es autora del libro ‘Fútbol en Colombia’ (2007), y ahora emprendió la labor de rastrear los orígenes y los precursores del balón pie protagonizado por las mujeres, mientras que se espera el inicio de una liga colombiana extremadamente corta, y las jugadoras colombianas brillan en el exterior en las altas competencias.

LAS DUEÑAS DEL BALÓN

– ¿Cómo fue el trabajo investigativo para este libro?

Si no hay mucha documentación del fútbol masculino en Colombia, del fútbol femenino mucho menos. No hay mucha referencia sobre sus inicios, de su desarrollo en colegios o universidades, sin registros y se quedó como una actividad física más de fines de semana o clubes.

Lo que intenté hacer fue una especie de reportaje largo a través de muchas entrevistas, para entender cómo se ha intentado pasar del fútbol aficionado al profesional femenino, junto a los esfuerzos que se han hecho, como la Selección Colombia, y un contexto más amplio para mostrar que no es un tema exclusivo de Colombia.

– ¿Diferente el trabajo con respecto a su primer libro?

Fue retador pero no es comparable con la realización del primer libro que era una extensa historia documentada y gráfica del fútbol masculino colombiano, mientras que ‘Balón de Cristal’ es un reportaje extenso hecho a partir de testimonios y tratando de darle visibilidad a las jugadoras y la gente que la ha luchado por darle su lugar a las mujeres que quieren jugar al fútbol, sin entender aún cuál es el problema que muchos tienen con ello.

– Un recorrido por Cali, Medellín y Bogotá, lugares claves en el desarrollo del fútbol femenino con sus protagonistas…

La labor de Amparo Maldonado, Liliana Zapata y Myriam Guerrero es una cosa extraordinaria. Ellas, cada una en su lugar, desde Amparo en los años setenta, Miriam en los años ochenta y Liliana entre los ochenta y noventa, no se les ha dado su lugar. Se encuentra información a través de reportajes de prensa, les tocó muy duro y le han dado esperanzas muchas mujeres que quieren jugar fútbol y ven que se puede.

Sin ellas, estaríamos mucho más atrás de lo que estamos en cuanto a fútbol femenino.

– ¿En qué nivel está el fútbol colombiano respecto a Latinoamérica?

En Latinoamérica estamos bien adelante. Lo más bonito que tiene el fútbol jugado por mujeres en Colombia, a pesar de todo, es que casi somos potencia detrás de Brasil.

Hemos sido campeonas suramericanas, hemos ido a dos mundiales, campeonas de Copa Libertadores, lo cual no es poco.

– ¿Dónde está el problema?

El problema no está en la cancha, en ningún momento ha sido falta de talento, ha sido falta de preparación, de un plan a futuro, falta de verlo como un deporte organizado y de una regulación. El fútbol femenino colombiano merece que le den su lugar.

Los resultados lo demuestran, con los títulos y las participaciones internacionales que han tenido los equipos y las selecciones colombianas en los últimos años.

GENERACIÓN BRILLANTE

– En el libro, le da un lugar especial a las llamadas ‘Chicas Superpoderosas…*

Las llamadas ‘Chicas Superpoderosas’ tuvieron dos cosas importantes. Por un lado, son parte de un proceso, que en el libro le dedico una buena parte a Ricardo Rozo y Pedro Rodríguez, que fueron dos técnicos claves en esas generación.

Son personas de fútbol que entendieron que había una generación de futbolistas que venían con mucho talento. Todo esto junto a lo realizado por Liliana Zapata con ‘Formas Íntimas’ en Medellín, con toda la escuela que se gestó en Cali de donde salieron jugadoras como Carolina Pineda y Catalina Usme.

Ellos entendieron que había una generación importante, que contó con el apoyo deportivo y técnico, desde la formación, por lo que los resultados se empezaron a dar, a tal punto, que la mayoría de ellas juegan en el exterior.

Hablamos de jugadoras que están en las principales ligas del mundo, en equipos como el Inter de Milán, Sevilla de España, así como Leicy Santos del Atlético de Madrid que fue premiada como la mejor jugadora latinoamericana de la liga.

– ¿Qué tanta diferencia encuentra entre el jugador de fútbol y la jugadora de fútbol desde lo profesional?

Lo que las ha diferenciado, y me lo decía Alejandro Pino que realizó el prólogo del libro, es que, en una reunión de jugadoras de fútbol, ellas sacan sus computadores, toman apuntes, leen mucho e incluso, muchas de ellas encontraron que para poder jugar al fútbol se iban becadas a Estados Unidos. Es una mentalidad distinta, una manera diferente de ver la profesión del fútbol.

– También habla sobre los equipos técnicos en los equipos femeninos, que en su mayoría están integrado por hombres…

Son cosas que tienen tanto de positivo como de negativo. Me encanta que existan hombres que le estén aportando al fútbol femenino y muchos han aportado bastante, pero también hace mucha falta la mujer desde la dirección técnica.

– ¿Por qué genera tanta polémica el fútbol femenino?

Es un tema de equidad. Me sigo haciendo la misma pregunta ¿Cuál es el problema de que una mujer juegue fútbol? Es una pregunta que nadie me ha contestado. A qué le tienen miedo o a quién ofenden. Qué es lo tan peligroso de que una mujer juegue fútbol. Es algo que no entiendo y creo que a lo largo del libro esa pregunta está rebotando por todas partes.

Históricamente uno puede ver como las bloqueaban, a un técnico en España casi lo meten preso por organizar un partido de fútbol. Los médicos a inicios del siglo XX decían que el fútbol era peligroso para el desarrollo del cuerpo de la mujer. Una cantidad de cosas que me sorprende y quiero saber por qué le molesta tanto.

Hemos avanzado pero aún encontramos papás que no ven con buenos ojos que su niña juegue con un balón de fútbol, o que si quieren jugar fútbol las tratan de ‘marimacho’, lo cual se ve en los colegios y en los clubes.

Creo que el fútbol femenino pone sobre la mesa ese debate que es un poco más sociológico y antropológico, pero hay que darlo.

– ¿Cómo ve la liga que han organizado para este año?

No entiendo por qué harán una liga de dos meses. Quizás por la exigencia internacional de tener que elegir representantes a la Copa Libertadores, pero una liga de dos meses es tan sólo para cumplir un requisito, que es lo que dura la pretemporada de fútbol masculino.

Una liga que tiene equipos de 15 jugadoras donde cinco ganan un poco más del mínimo, cinco el mínimo y otras cinco inscritas como amateurs, eso no puede llamarse profesionalismo.

Por Sergio Villamizar D.

BOGOTÁ (Colprensa).

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