Primavera en Domingo de Resurrección

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En los distintos sectores de Santa Marta se pueden apreciar diversos árboles florecidos que confirman la renovación de sus hojas con la primavera que es la estación de vida.  

Por: 
EDGAR TATIS 
GUERRA 

La naturaleza por estos días está de fiesta. Los árboles se están deshojando para renovarse y con sus flores confirman la estación de primavera que atrapa la mirada de los samarios, residentes y turistas.

Al recorrer las calles céntricas de Santa Marta o por los alrededores de la bahía, es posible contemplar el mar con sus aguas cristalinas, pero así mismo las flores amarillas, rosadas y moradas de los árboles que rodean el Parque de Bolívar o que están plantados a lo largo de la calle Grande (calle 17), muy cerca a La Catedral Basílica.

Verano es plenitud; otoño decaimiento; invierno muerte y primavera es vida. Es por ello que esta es la estación predilecta para muchos, y hasta pareciera que las aves y pájaros la celebran también. Y en este domingo de Resurrección cuando Jesús vence a la muerte y resucita es oportuno al culminar esta segunda Semana Santa atípica en el mundo por la pandemia, abrir un espacio a la reflexión interior y a la meditación sobre las actuaciones cotidianas.

No cabe duda que la naturaleza está despertando de su sueño invernal. En las escrituras sagradas se señala que todo está con tanta vida que parece que una flor supera a otra. El mismo Espíritu que vivificó a Cristo, nos resucitó en Él. Salimos del sepulcro del pecado para ser vivificados en Cristo. Pasó ya el invierno del pecado y muerte; llegó la primavera. (Ef. 2:5). Y habiendo nacido de nuevo, todo debe de ser nuevo. (2 Cor. 5:17; Col. 3:1-3).

También el Papa Francisco fue preparando desde la cuaresma a la feligresía católica de todas las edades hasta llegar a la gran celebración de la triunfante resurrección de Jesucristo: un acontecimiento inédito en la historia en que Dios hecho hombre se ofreció para restablecer su amistad y comunión con todo el género humano. “El inocente, el cordero sin mancha, pagó el precio de nuestros pecados y lo hizo por medio de la humillación y de una muerte en la cruz”, afirma el Sumo Pontífice.

Durante la cuaresma, el Papa Francisco se refirió en diversos momentos al misterio de este amor, hasta el extremo que vivió Cristo por todos y por cada uno de nosotros: “¿Qué Dios estaría dispuesto a morir por los hombres, amarlos siempre, con paciencia, sin esperar nada a cambio? ¿Cómo podríamos siquiera concebir el abismo infinito del amor de Dios?”

El Papa Francisco, al meditar sobre el momento de la consumación de su ofrenda al Padre, recordó que Jesús se desprende de María y de esta manera nos hace partícipes de su amor de madre: “A los pies de la cruz, Jesús quiso, además, extender la maternidad de María a toda la Iglesia, colocándonos bajo su manto; de este modo comenzamos a pedir su intercesión con expresiones directas sacadas de la Sagrada Escritura: “llena de gracia”, “bendita entre las mujeres”, o con el título de madre de Dios proclamado por el Concilio de Éfeso”.

NACER DE NUEVO 

Al contemplar a Cristo en la cruz, dándonos su vida, nos obliga a reconocerlo también en quienes, hoy como Él, padecen sus propias cruces, una exigencia de solidaridad y el Papa nos urge a responder: “Él, por amor, entrando en el abismo del dolor y del sufrimiento nos redime y no salva dando sentido a nuestras aflicciones y tribulaciones. Pondremos ante Jesús crucificado a todos los crucificados de hoy, hermanos y hermanas víctimas inocentes del sufrimiento y la maldad del mundo. Sólo Él puede consolarnos y darnos amor”.

Caminar junto a Cristo como discípulos, nos lleva a compartir su suerte de cruz, pero siempre con la esperanza y la certeza de participar también de esa resurrección con que Él venció a la muerte y nos regaló una vida nueva.

Primavera es vida, pero en estos tiempos de pandemia, se nos exige seguir atentos al cumplimiento de los protocolos y de las normas de bioseguridad. El autocuidado con el lavado de las manos con abundante espuma de jabón, el uso de tapabocas, mantener la distancia de dos metros con otras personas, y abrir las ventanas ya es habitual en esta nueva normalidad.

Así como existe un virus invisible que puede matar, existe un Dios Todopoderoso muy grande que cura y sana…

ASÍ LLEGA 

La principal señal por la que notamos que se acerca la primavera es que podemos disfrutar de más horas de sol. Amanece más temprano y se hace de noche más tarde, en invierno podemos ver como a las 6 de la tarde tenemos la sensación de que es de noche por la falta de luz, en primavera ocurre lo contrario.

Ya sabemos que cuando las plantas comienzan a florecer y los campos se visten de colores claros, la primavera ha llegado.

Si por algo destaca esta estación meteorológicamente es por ser muy cambiante. Aunque los días soleados son abundantes, los meses de marzo y abril destacan por las abundantes lluvias.

Además los arcoiris son más frecuentes en primavera por la inestabilidad propia de la estación, que hace que haya chubascos abundantes.

Con la llegada de la primavera no sólo los animales que han optado por la hibernación despiertan, muchas especies cambian de plumaje o pelaje.

La primavera es una de las cuatro estaciones que divide el año. Esta estación inicia con el equinoccio de primavera que ocurre entre el 20 y el 21 de marzo en el hemisferio norte, y entre el 22 y el 23 de septiembre en el hemisferio sur. Durante esta época, los árboles comienzan a reverdecer, y las plantas a florecer. Es importante resaltar que las estaciones: primavera, verano, otoño e invierno, no se presentan de la misma forma en todo el mundo, pues cada región puede tener un clima diferente.

SU HISTORIA 

El término nace del latín prima, que significa primer y vera, cuyo significado tiene que ver con el verdor. Juntas, crean el término de primavera, la cual hace referencia a una estación del año en la cual la temperatura es más elevada, sus días tienen mayor duración, hay dispersión de lluvias y, lo más importante de esta época, es el reverde y la floración de las plantas caducifolias, las cuales se caracterizan por tener hojas que caen en la siguiente estación (otoño).

Es bastante común encontrarse con personas que relacionan la primavera con el renacimiento, juventud, alegría, reencarnación y el antónimo claro de la muerte. Se podría decir que esta estación, junto con el verano, es la que profesa más alegría en las personas, promueve el arte en todas sus expresiones y genera y cambio de energía radical en las personas del mundo (más aún para los que estudian astronomía y conocen los efectos planetarios combinados con las estaciones del año).

La primavera es considerada la estación del amor, por lo cual los noviazgos y los matrimonios son más comunes en estas fechas.

Cabe agregar que éste término en inglés es Spring, aunque también puede escribirse como springtime.

CARACTERÍSTICAS DE LA PRIMAVERA 

Como toda definición, este término cuenta con una serie de características que lo idealizan o, valga la redundancia, lo caracterizan, definen y especifican. Estas características o elementos tienen que ver con su clima, el equinoccio, los meses que abarca la estación y, por supuesto, todos aquellos detalles importantes que la personalizan y la diferencian de las otras 3 restantes.

MESES DE LA PRIMAVERA 

Abril: es considerado como el mes donde las flores y la tierra se abren y la luz del sol se ve más resplandeciente.

Mayo: Todo el mes de mayo es considerado como el mes de las flores, esto es debido a que, al ser el primer lapso de la primavera, las flores y las plantas en general tienen un crecimiento bastante favorable, por eso, los agricultores consideran este mes como el mejor de todo el año. Los colores vivos abundan en una buena parte del hemisferio norte.

En mayo las flores han alcanzado la cúspide de la hermosura y crecimiento, pero dándole la bienvenida al verano.

Septiembre: en el hemisferio sur, esta estación comienza en septiembre y culmina en diciembre, meses en los cuales el calor abunda, al igual que los colores de las plantas y el vigor de los animales.

EQUINOCCIO DE PRIMAVERA 

Este fenómeno se da justo cuando el sol se encuentra cerca del plano del ecuador terrestre. Esto ocurre dos veces al año, en el equinoccio de primavera y otoño, en los cuales la noche y el día se funden en uno solo durante un lapso determinado de tiempo, prácticamente un instante. Esta estación viene justo después del invierno y la precede el verano.

Durante el equinoccio, los días tienden a ser más largos de lo usual, llegando a las 12 horas de luz solar, esto quiere decir que tanto el día como la noche tienen la misma duración.

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