Historia de un obrero que, el día que lo echaron, fue admitido para estudiar en Harvard

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Para muchos estudiar en una universidad como Harvard es un logro imposible, así lo era para Nick Crimaldi, un obrero de construcción en Estados Unidos que veía esto como algo inalcanzable y hoy, aunque le parece increíble, estudia un máster en Administración Pública en esta reconocida universidad.

El día que lo echaron del trabajo a raíz de la pandemia, sintió que se le vino el mundo encima, pero como de no creer, a la vez recibió la mejor noticia de su vida, había sido admitido para estudiar en Harvard.

En entrevista con La FM, Nick Crimaldi, contó que en medio de la pandemia fue informado por sus jefes que debido a que se debían parar las construcciones, su contrato había sido cancelado. “Yo me enteré que me habían aceptado en Harvard un jueves por la noche, cuando me fui a trabajar a la obra de construcción en la que estaba laborando y me echaron. Me dijeron que no íbamos a trabajar más por el covid”.

Narró que quién lo motivó fue su esposa, quien desde que lo conoció hace 10 años le dijo que él se subestimaba mucho y que era capaz de lograr lo que se propusiera. “Cuando tuve la idea de ir a Harvard no tenía ni siquiera el primer título universitario, me parecía imposible. Fueron tres años en que tuve que cambiar drásticamente la forma como vivía. Dije tengo que sacrificar cosas para cumplir mi sueño”.

Llegar a Harvard fue un objetivo que le implicó mucha disciplina y sacrificio. “Yo no era una persona productiva después del trabajo, me iba a encontrar con amigos, me iba a tomar algo y tuve que dejar de hacerlo. Ahora voy a estudiar o a conocer gente que me pueda ayudar a conseguir mi objetivo”.

Nick señaló que se tomó este objetivo como un juego, en el que tenía que ver qué lo alejaba o qué lo acercaba a su objetivo.

Obviamente, hubo momentos en los que pensó botar la toalla, como se dice coloquialmente, porque al ingresar a la universidad tuvo que afrontar la realidad de sus compañeros, que quizás era muy diferente a la de él, un obrero de construcción que no tenía el mismo bagaje que ellos.

“Fue difícil, al principio cuando estaba en el aula y veía a la gente que estaba conmigo y lo que habían logrado, yo decía ‘esto no tiene nada que ver con lo que yo he hecho en mi vida, estoy en el lugar equivocado’, pero me puse a pensar en las cosas difíciles que había logrado y me quedó claro que no llegue ahí por ser el más inteligente del mundo sino porque quise y me esforcé por lograrlo”.

Finalmente expresó que quiere ser un ejemplo para las demás personas de clase baja, especialmente a esa fuerza trabajadora. “Quiero que la gente vea mi admisión y mi estudio en Harvard como que alguien que trabaja en construcción, un celador o cualquiera, puede entrar, y que trabaje en lo que trabajes tiene el mismo derecho de estar en un lugar como Harvard (…) Quiero usar mis raíces de la fuerza trabajadora para aplicar mis conocimientos”.

Fuente: Sistema Integrado Digital

 

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