Apertura de cargos

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La apertura de cargos de parte de la Fiscalía General de la Nación contra Sergio Fajardo, por contratar siendo gobernador de Antioquia un préstamo en dólares, sin prever que el peso se devaluaría en los años siguientes ni tomar un seguro contra esa contingencia, preocupa. No por la suerte del exfuncionario quien en justicia debería salir bien librado. Preocupa, por la salida legal en falso del ente acusador y el vaho a persecución política.

El caso se remonta al año 2013, cuando Fajardo suscribió un empréstito de 77 millones de dólares para cubrir unas obligaciones del departamento. En aquel entonces, la divisa estadounidense tenía un valor de $1922 pesos. Por razones a las que me referiré, dos años después, es decir, en el 2015, se requerían $3140 pesos para comprar el mismo dólar. Nuestra moneda se había devaluado $1280 pesos por dólar; un 63,37 por ciento.

Según información de prensa, se cuestiona al exfuncionario y hoy precandidato, por tres motivos: (i) por no realizar un estudio en el que se recomendara contratar el préstamo en dólares y no en pesos; (ii) por no realizar una proyección de la volatilidad del peso frente al dólar y; (iii) por no acudir a un seguro de riesgo cambiario que protegiera al departamento de una variación en la tasa de cambio durante la duración del empréstito.

Indica la Fiscalía que debido a estas faltas la deuda de la entidad territorial pasó de $600 mil millones a casi $1,2 billones de pesos y que Sergio Fajardo, además de ser el jefe de la administración y el ordenador del gasto, suscribió el contrato y el pagaré. Por eso se le acusa de “peculado por apropiación en favor de tercero agravado” es decir, de haber enriquecido deliberadamente al banco, causándole un detrimento a su departamento.

Pero el tema no es tan sencillo. Para la época el mundo estaba en pleno boom de bienes transables, el barril de petróleo superaba los 100 dólares y el país producía un millón de unidades, lo que contribuyó a que el peso colombiano se revaluara y nadie vaticinaba una perdida en la cotización de nuestra moneda. Es más, las proyecciones apuntaban a que las épocas de un petróleo barato no volverían y que el peso seguiría siendo fuerte.

Desconozco cuáles eran los requisitos de ley para los empréstitos en moneda extranjera pero pedir una proyección sobre la posible volatilidad del dólar, de qué hubiera servido. Nadie posee una bola de cristal para predecir el valor futuro de la divisa. Quien diga que en 2013 se oteaba una crisis histórica en el precio del petróleo y que el peso se vendría a pique, está mintiendo. Y nadie debería ser incriminado por no tener dones de vidente.

Ha debido Fajardo pagar un seguro de riesgo cambiario? Difícil saberlo. Las coberturas cambiarias que ofrece el sistema financiero son costosas. De lo que estoy seguro es que de no haberse devaluado el peso, seguramente lo estarían investigando por pagar unas tasas absurdamente altas por una contingencia que no se hubiese presentado. Es decir, perdía con cara y con sello. Increíble que algo tan elemental no lo entienda la Fiscalía.

El precedente de una imputación de cargos por una contingencia cambiara es delicado. Lo dijo el presidente de Fedesarrollo: “Muy grave que la Fiscalía General de la Nación pretenda volver un delito los movimientos no anticipados del precio del dólar”. Ningún funcionario volverá a firmar un contrato en moneda extranjera. Lo sucedido inquieta, además, pues es inevitable que se le dé una lectura política. La Fiscalía, como las demás entidades de control, debe generar confianza y no remembranzas de la Inquisición.

*ExMinistro de Estado 

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