HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Periódico de Santa Marta

Víctimas pasaron de desplazados a ser comerciantes de leche

Luis Carlos Martínez vivió junto con la comunidad de Chibolo, Magdalena, el miedo y la amenaza que generó la presencia de ‘Jorge 40’ en su región. Para el año 1996, este jefe paramilitar instaló una base militar en la finca de una mujer a quien después de secuestrar, asesinó. 

La zozobra era insoportable, por lo cual un año después de su llegada, los habitantes de la vereda de El Encanto se vieron obligados a desplazarse. Lo hicieron tras la llegada de un numeroso grupo de paramilitares que reunieron a los hombres de la vereda, pidiéndoles la cédula y preguntándoles quién de ellos sabía leer. Retuvieron la cédula de uno de ellos, un profesor, quien unos días después fue hallado muerto. Este hecho aterró a toda la población, que emprendió la huida.

Las tierras abandonadas por sus dueños permitieron que los ilegales establecieran el control total de este territorio y una base militar en un punto estratégico para que los hombres de ‘Jorge 40’ pudieran realizar retenes, cerrar vías, y verificar quién entraba o salía de los diferentes predios.

La gran mayoría de los pobladores de “El Encanto”, entre ellos Luis Carlos y su familia, se desplazaron hacia Ciénaga, pasando por grandes dificultades económicas. Su principal fuente de ingresos era la producción de carne y leche de la finca, así como de las gallinas y otros cultivos de pancoger. Les tocó aprender a sobrevivir, pero no fueron años sencillos.

Su conocimiento del sector lácteo fue, sin embargo, su salvación, porque con su empuje logró montar una pequeña distribuidora de quesos, que le dio para alimentar a su familia en esos años duros.

DOS DÉCADAS DESPUÉS 

Veinte años después de este desplazamiento que les marcó la vida, los habitantes de Chibolo conocieron el proceso de restitución de tierras y decidieron hacer la solicitud formal para el restablecimiento de sus derechos sobre sus territorios, gracias a la Ley 1448 de 2011. Luego de las investigaciones y la presentación de los hechos y testimonios frente a un juez de restitución, en 2018, Luis Carlos recibió el fallo favorable de su sentencia, gracias a la cual pudo no solo regresar a su predio, sino recibir beneficios adicionales como recursos para desarrollar un proyecto productivo. Con ello volvieron a conseguir con su familia las vaquitas con las cuales regresaría la prosperidad a este hogar.

Con estas vacas ha logrado ampliar la oferta de quesos en Santa Marta y esa distribuidora que le permitió vivir en años de penuria hoy se amplió a tres sedes. La leche que se produce en su finca restituida es el insumo principal para la fabricación de los quesos.

De esta forma, Luis Carlos hoy es reconocido como todo un emprendedor, uno que no se olvida que su comunidad sí que pasó por momentos difíciles, por lo cual para él es importante apoyarlos y abrirles las puertas para que todos tengan oportunidades que les permitan transformar la vulnerabilidad por el empoderamiento y se conviertan, como él, en empresarios del campo.

Luis Carlos no para. Hace poco se acercó nuevamente a la Unidad de Restitución de Tierras, pero esta vez para decirle al equipo de Proyectos Productivos que buscaba alianzas e insumos de leche para su empresa Distriquesos Santy, lo que produjo un importante acuerdo comercial con otros beneficiarios de los municipios de Chibolo y Pivijay. Gracias a éste, 18 familias que ya tienen su proyecto productivo en marcha podrán comercializar un promedio de 450 litros de leche mensuales, sin intermediarios y a precios justos todo el año. La mejor garantía para que el proceso de restitución, y con éste la paz, sea sostenible.

FIRMARON EL CONVENIO 

Un promedio de 450 litros de leche mensuales, venderán 18 familias beneficiarias de restitución de tierras en los municipios de Chibolo y Pivijay a la empresa ‘Distriquesos Santy’.

La venta directa del producto se debe a la firma de un contrato de comercialización que propició la Unidad de Restitución de Tierras con una empresa reconocida en la producción y comercialización de lácteos en el departamento de Magdalena y cuyo dueño ha transformado su vida de víctima de la violencia a empresario del campo tras ser beneficiario con sentencia de restitución.

Con los recursos que la Unidad de Restitución de Tierras le asignó a Luis Carlos Martínez, beneficiario con sentencia del municipio de Chibolo en Magdalena, en el marco del Programa de Proyectos Productivos, pudo fortalecer el negocio familiar de elaboración de quesos, lo que hoy le permite tener la capacidad productiva para suscribir contratos con 18 familias restituidas de su comunidad para comprarles la leche que producen gracias a sus proyectos de ganadería doble propósito.

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