HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Periódico de Santa Marta

Las razones que dispararon el tercer pico de contagios

 Por  
Angie Nataly  
Ruiz Hurtado 

Luego de reportar una importante caída en los casos de Covid-19 durante febrero y marzo, tras el pico de enero en donde se llegó a una cifra máxima de más de 21.000 casos, Colombia comienza a vivir su tercera ola de contagios del virus. 

Los contagios comenzaron a elevarse de forma clara el 18 de marzo, luego de que por varios días el país reportara entre 3000 y 4000 casos diarios. Ese día, los casos volvieron a subir de los 5000 y desde entonces siguieron creciendo a cifras de 7000 y 8000 contagios diarios.

Y las cifras siguieron subiendo en abril, pues los casos comenzaron a estar por encima de los 10.000, hasta alcanzar incluso 17.483 casos el pasado 11 de abril, una cifra que no se veía desde el 20 de enero.

El aumento fue claro en algunas ciudades y departamentos. Antioquia, por ejemplo, pasó de tener 700 u 800 casos diarios en marzo, a más de 3000 en los últimos días. Lo mismo ocurrió en Bogotá, Barranquilla o Santa Marta, que dieron un importante salto en su reporte de contagios diarios.

Además, Colombia pasó de tener 32.978 casos activos el 18 de marzo a 90.883 casos activos a corte del 14 de abril, más del doble en menos de un mes.

Otros indicadores también dan cuenta de ese claro aumento de contagios. Según los datos del Instituto Nacional de Salud (INS), en la semana 11 del 2021, es decir, para la segunda semana de marzo, la positividad de las pruebas era del 14 %. Hoy la positividad ya supera el 20 %. De hecho, el pasado 12 de abril la positividad de las pruebas fue del 29,1 %.

La ocupación de UCI también evidencia la situación. Para el 18 de marzo, el país tenía una ocupación en las camas de cuidado intensivo del 57 % y los casos de Covid en UCI eran 2401. Menos de un mes después, a corte del 13 de abril, Colombia tiene una ocupación de UCI del 72,27 % y los pacientes en UCI que son casos confirmados o sospechosos de Covid son 5308, más del doble de los que había para el 18 de marzo.

Y aunque las autoridades mostraban preocupación porque la Semana Santa llevara a un tercer pico de contagios, el aumento, como lo muestran los datos, comenzó a verse antes de la semana mayor. ¿Qué disparó los contagios y aceleró un nuevo pico?

Según Leonardo Briceño, jefe del Departamento de Salud Pública de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario, el disparo del nuevo pico tiene varias condiciones. Una de ellas, la apertura de muchos sectores y el funcionamiento de muchos lugares que no cuentan con las medidas apropiadas de bioseguridad.

 “El disparo del nuevo pico tiene que ver con la apertura de muchos sectores que ha hecho que todo esté funcionando de tal manera que genera la facilidad del contagio. Además, sitios de reunión que no tienen todas las medidas de bioseguridad apropiadas: ventilación, lugares con gran multitud de personas reunidas”, afirma Briceño.

A eso se suma, según José Oñate, presidente de la Asociación Colombiana de Infectología, el relajamiento de las medidas y la falsa sensación de muchos de que la pandemia ya se había controlado.

“La causa principal del incremento en los casos fue precisamente pensar que ya la pandemia había pasado y eso nos llevó a que perdiéramos algunas lecciones que ya habíamos aprendido, como por ejemplo el distanciamiento físico, el lavarnos las manos o utilizar los tapabocas”, afirma Oñate.

Esa percepción la comparte Luis Jorge Hernández, doctor en Salud Pública y docente de la Universidad de los Andes, para quien el nuevo pico también es un conjunto de factores como las aglomeraciones, la falta de medidas, e incluso las fallas en el seguimiento de contactos o la falta de un rastreo que funcione plenamente.

Pero además, Hernández indica que así se comportan las pandemias: se extienden hasta que agoten sus susceptibles. “Todavía hay muchas personas susceptibles, más de la mitad de las personas lo son y el virus tiene todavía mucho espacio para crecer”, resalta.

Sumado a esto, Briceño indica que la Semana Santa sí se convirtió en un evento de súper contagio. Esto debido a las vacaciones, las visitas a familiares y amigos, entre otras actividades que ayudaron a incrementar los casos.

Pero hay un factor que preocupa en medio de este nuevo pico, y es la posibilidad de que el aumento de los contagios esté relacionado con el ingreso al país de nuevas variantes, como lo han afirmado incluso mandatarios de varias de las ciudades capitales. A la fecha, el INS ha detectado solo 23 casos de la cepa brasileña en Colombia: 22 en Amazonas y uno en Bogotá.

Entonces, ¿tiene que ver alguna nueva cepa con el aumento de contagios?. Según Oñate, “hasta que el Instituto Nacional de Salud no lo diga, definitivamente no podemos concluir que esto se debe a las nuevas variantes”.

Al respecto, Briceño afirma que si las variantes ya están presentes en el país no son predominantes, pues no han sido detectadas de forma masiva.

 “Si fueran ampliamente predominantes, es decir, si fueran el 80 % o 90 % de los contagios muy probablemente ya se hubieran detectado. Entonces, no están todavía generando la cantidad de enfermedad para ser detectadas por vigilancia genómica”, explica el experto.

De todas maneras, Oñate indica que la mala noticia no es la circulación de una nueva variante viral, pues a la larga, todas se transmiten y se previenen de la misma forma. Por lo que, asegura, la mala noticia es el pensamiento de que la pandemia ya pasó, lo que lleva a relajar las medidas y dejar de cuidarnos.

¿Y qué podemos esperar de este nuevo pico?. Según Hernández, el país no ha alcanzado todavía su punto máximo de contagios en medio de esta nueva ola, pues, de hecho, está recibiendo todavía la cosecha de casos de la Semana Santa.

 “¿Qué se espera?  

Un punto alto entre esta semana y la otra semana, ambas semanas son clave. El punto máximo podría estar entre las próximas semanas, cuando completamos las dos semanas después de la Semana Santa”, indica el experto.

Briceño agrega que el impacto y duración de este pico dependerá en gran medida del éxito y la efectividad de las medidas que se adopten por parte del Gobierno Nacional y los gobiernos locales, con el fin de hacer que el pico caiga.

 “Si no hay un buen control, si seguimos con bajas medidas de bioseguridad, de bioprotección, si no se ponen en marcha mecanismos como PRASS, sencillamente vamos a tener un pico que va a ser mucho más largo y difícil”, resalta Briceño.

Oñate agrega que el pico está relacionado directamente con nuestra disciplina. “Si somos disciplinados vamos a poder aplanar la curva y disminuir la velocidad de contagio. Y esa disciplina implica no solamente las normas de bioseguridad, sino también vacunarse cuando sea su turno”, afirma.

Respecto a la afectación que puede tener este pico por grupos etarios, ya se han hecho muchas especulaciones. En los últimos días, algunos médicos de las unidades de cuidado intensivo han afirmado que han visto llegar a pacientes más jóvenes y en condiciones mucho más graves.

Sin embargo, según Briceño, todavía no hay datos suficientemente consolidados que permitan mostrar una tendencia de que son los jóvenes quienes se están viendo mayormente afectados.

 “Todavía no están consolidadas todas las cifras. Lo que hay son algunas pistas de observaciones que han hecho los médicos de las unidades de cuidado intensivo a donde están llegando. Pero todavía no tenemos esa consolidación de cifras”, indica.

Lo que sí resaltan los expertos es que si otros grupos etarios más jóvenes se ven más afectados, no es porque los golpee fuertemente una nueva cepa, como lo han dicho algunos mandatarios, sino porque son los grupos que más se han expuesto al virus recientemente.

“Posiblemente, esto de ver más personas jóvenes se da porque se han expuesto más al virus, porque han salido, porque han relajado las medidas y evidentemente se han contagiado mayor número de personas jóvenes. Por lo tanto, la proporción de pacientes jóvenes en la UCI incrementa”, explica Oñate.

Ahora, lo que sí se espera es que la vacunación tenga un impacto en personas mayores de 80 años y en el personal de salud, pues la vacuna tiene la finalidad de disminuir las posibilidades de tener cuadros graves de Covid, de ingresar a una UCI e incluso de fallecer.

Sin embargo, todavía es muy temprano para medir ese impacto en hospitalización y muertes en mayores de 80 años, pues muchos aún están en el proceso de completar sus esquemas de vacunación o no han pasado de las dos semanas de recibida la segunda dosis, tiempo en el que se considera ya inmunizada una persona.

El pico ya comenzó, y a pesar de la vacunación, es fundamental continuar con todas las medidas, pues como recuerda Oñate,  el virus es implacable y tiene la capacidad de afectar a todos: niños, adultos jóvenes, adultos mayores. Por eso, hacen un llamado a no confiarse por la edad o el buen estado de salud para relajar las precauciones./Colprensa 

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