Pontífice en la sombra

Pocas oportunidades se presentan en la historia para rendir un homenaje a nuestro gran embajador Guillermo León Escobar, al que podríamos llamar un “pontífice en la sombra”, por haber desempeñado con eficiencia y alto honor para Colombia el cargo de embajador ante el Vaticano.

Por sus virtudes y profunda sabiduría en temas filosóficos, teologales, y eclesiásticos, fue admirado y respetado por los Sumos Pontífices Benedicto XVI, Juan Pablo II y Francisco.

Fue catedrático de ciencia política en la legendaria Universidad Gregoriana de Roma (donde estudian los sacerdotes que habrán de convertirse en obispos) y en los últimos años ejerció como consultor del Pontificio Colegio de Laicos, por nombramiento que le hizo el propio Benedicto XVI, con quien se reunía frecuentemente.

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Fue notoria su gestión en la Alcaldía de Andrés Pastrana para que Juan Pablo II visitara a Colombia, luego con el Papa Francisco, que aceptó personalmente la solicitud del embajador a nombre del gobierno. Hoy el mundo califica ésta visita como el mayor éxito de todos los tiempos.

Guillermo León conoció personalmente a Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco, desempeñándose  como rector del colegio Máximo de San Miguel en Buenos Aires, siendo aún seminarista.

Años después, ante la situación que vivía la iglesia con Lefebvre, ya siendo arzobispo Bergoglio que tenía un movimiento llamado “La Iglesia del Pueblo”, y que se perfilaba como futuro cardenal, fue llamado para ejercer la secretaria en la reunión de obispos y laicos. Nuestro embajador Guillermo León colaboró coordinando un grupo, que diariamente entregaba sus conclusiones al arzobispo Bergoglio para elaborar el documento final.

Cuando ya se había agotado la teología de la liberación, el Concilio Vaticano II encontró el camino en “Aparecida”, documento redactado por el arzobispo Bergoglio, que luego se convirtió en el gran plan de desarrollo de la Iglesia Universal.

También Guillermo León exaltaba la figura del Papa Benedicto. En el año 2013 el  embajador le escribía: “sólo se puede ser agradecido con este hombre lleno de fortaleza en el espíritu, el carácter y la inteligencia. Luego del iluminado pontificado de Juan Pablo supo que su destino era guiar en el cruce del desierto como nuevo Moisés que ahora entregará la antorcha a un Aarón para que haga su ingreso en la tierra prometida de la Nueva Evangelización.”

 

Cuando Guillermo León fue nombrado nuevamente en el Vaticano, al presentar sus credenciales ante el Papa Francisco, el Papa con su característico humor, no lo llama por su nombre sino con el del extraordinario tenor lirico Pavarotti por su gran parecido.

En sus visitas a nuestro país, tuve el honor de dialogar con el embajador, me expresaba con gran orgullo que al expresidente Andrés Pastrana, en un futuro no lejano, el pueblo le reconocería su gran trabajo para lograr la paz en Colombia.

Aquí algunas de las virtudes que puedo mencionar brevemente de nuestro  embajador, por lo que él significó en la historia de la humanidad que lo mantendrá vigente por sus criterios orientadores.