HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Periódico de Santa Marta

Así era el médico  

José Gregorio Hernández fue el segundo de los hermanos. Nació el 26 de octubre de 1864 y lo bautizaron con el nombre de José Gregorio. Doña Josefa Antonia, su madre, se constituyó en su gran maestra, pero falleció cuando él tenía 8 años.  

Isnotú fue un pueblito indígena de la tribu de los Esnotú, fundado por Juan Pérez Revollo en 1640. Fue a ese lugar donde llegaron y contrajeron matrimonio Benigno Hernández Manzaneda y Josefa Antonia Cisneros Mansilla, el 22 de octubre de 1862 y tuvieron seis hijos.  El primero fue una niña, que sin embargo falleció cuando tenía seis meses. El segundo vio la luz el 26 de octubre de 1864 y lo bautizaron con el nombre de José Gregorio. Doña Josefa Antonia, su madre, se constituyó en su gran maestra, pero falleció cuando él tenía 8 años.  Después de cuatro años de viudez, don José Benigno contrajo nuevo matrimonio con doña María Hercilia Escalona, y dio seis nuevos medio hermanos a Gregorito.

El 4 de febrero de 1878, a los 13 octubres cumplidos, el jovencito partió para la capital del país. En Caracas llegó al famoso Colegio Villegas en calidad de interno. Por todas sus virtudes, conducta y calificaciones lo designaron Prefecto de Disciplina del plantel y profesor de matemáticas. En 1982 se graduó con todos los honores de Bachiller en Filosofía y Letras.

En septiembre de 1882, en la Facultad de Medicina de la Universidad Central inició su carrera profesional. Por casi tres años continuó viviendo y ocupando sus cargos en el Colegio Villegas. Como universitario también sobresalió en todos los aspectos. Allí conoció a quien sería su fraternal amigo y colega, Santos Aníbal Dominici, hijo del médico doctor Aníbal Dominici, a quien nombraron rector de la institución fundada por Bolívar y Santander.

Para descansar aprendió a tocar armonio, piano y violín. Compró los respectivos instrumentos y los utilizaba sin causar molestias. También pintaba. Le gustaba cantar motetes religiosos y música folclórica. Para distraerse estudio por su cuenta: francés, alemán, inglés, italiano, latín, griego, y así leer las obras en su propio idioma. Como era un ávido lector, cuanto libro caía en sus manos lo devoraba, especialmente los textos científicos, literarios y religiosos. Para entretenerse aprendió sastrería. Cortaba y cosía sus propios trajes en las horas nocturnas. Su pasatiempo favorito para descansar era el baile. Lo gozaba, no por la pareja, sino por la cadencia y el ritmo.

El 19 de junio de 1888 se graduó de Bachiller en Ciencias Médicas con un: “Por unanimidad. Aprobado y sobresaliente”.  El rector en elocuentes palabras exaltó al nuevo médico y al entregarle el Diploma le dijo: “Venezuela y la medicina esperan mucho del doctor José Gregorio Hernández Cisneros”.

Después el doctor Calixto González, médico del Presidente Juan Pablo Rojas Paul, supo que el gobierno creó una beca en París con el fin de enviar un venezolano a especializarse. Entonces sugirió al doctor José Gregorio Hernández Cisneros. Le fue otorgada y a su regreso, por encargo presidencial, trajo todo el instrumental, material y elementos para crear el Laboratorio Nacional en Caracas.

Para entonces ya tenía una gran fama como maestro y profesional. En 1904, junto a un grupo de colegas crearon la Academia Nacional de Medicina. Al año siguiente el Presidente General Cipriano Castro lo condecoró con la Medalla de Honor de la Instrucción Pública.

Dentro del mayor sigilo con su confesor y amigo, Monseñor Juan Bautista Castro, adelantó gestiones para ingresar a la Cartuja de Farneta, en Lucca, Italia./AFP

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