HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Periódico de Santa Marta

La tributaria, ‘la cereza’ que marcó el distanciamiento entre Uribe y Duque

Si a alguna persona le quedaba duda que la relación entre el expresidente y jefe del Centro Democrático, Álvaro Uribe con su discípulo, el presidente de la República, Iván Duque Márquez, se está tensionando, tan sólo se tiene que ver lo que pasó en la semana que termina con relación a la reforma tributaria, con lo que se confirmó que cada vez están más distantes.

Uribe había venido expresando desde hace unos dos meses que la reforma tributaria que iba a presentar el gobierno Duque al Congreso de la República tendría que ser prudente, que no espante la inversión y que buscara ante todo el recorte de gastos, en especial de la burocracia.

Sin embargo, su mensaje no fue escuchado en el alto gobierno, ni el presidente Duque ni muchos menos el equipo económico del gobierno acogieron las recomendaciones del exmandatario. Uribe contrario a su estilo directo y explosivo fue paciente un tiempo, primero llevó a que su partido ratificara que sí votará la reforma tributaria pero con unos cambios sustanciales, como por ejemplo no afectar a la clase media, no el IVA a los servicios público y tampoco un impuesto a las pensiones.

Pero la “terquedad de Duque”, como ya se dice de manera insistente en las filas del Centro Democrático, llevaron a que Álvaro Uribe rompiera ese silencio y evidenciara que sí hay una molestia muy grande con el mandatario nacional.

“Mil veces les dije, les rogamos que, por favor, no presentaran esos puntos, que no la presentaran así, porque iba a provocar un gran rechazo popular, en el Congreso no la aprueban así, hacen unos cambios y castigan al Gobierno y al partido (el Centro Democrático), y la presentaron así infortunadamente”, señaló el dirigente.

Pero su molestia creció más ante la insistencia del gobierno de hacer algunos cambios, pero manteniendo la estructura de la reforma. “Por favor equipo Ministerio de Hacienda, esto no se arregla quitando unos temas, no insistan en discutir los 170 artículos, faciliten consenso de pocos artículos, simples, claros, no agresivos, por regla transitorios, que ese acuerdo sea la ponencia. Lean los riesgos a la democracia”, escribió desde su cuenta de Twitter Uribe.

SÍ LOS AFECTA

Aunque no se puede hablar de un rompimiento en la relación como pasó con Juan Manuel Santos en el 2010, en el partido sí aseguran que la reforma tributaria fue la gota que llenó el vaso. Un senador que pidió mantener su reserva asegura que “al presidente Uribe lo que más le ha molestado es que el presidente Duque lo haya ignorado para muchos temas, no lo consulta”.

Pero con la reforma tributaria las cosas pasaron a mayores. “El presidente Duque es muy terco, en este tema actuó sin medir el efecto político que tendría para el partido y no calculó que el otro año es electoral y esto es un riesgo muy grande”, dijo el senador consultado.

Reconoció además el congresista que “salir a hacer recorridos en las regiones por éstos días es muy difícil, la gente está muy sentida con el tema de la reforma tributaria”.

El representante a la Cámara, también del uribismo, Ricardo Ferro, asegura que “los dos hablan constantemente, eso nos ha dicho el presidente Uribe… por el contrario están muy sintonizados”.

Sin embargo Ferro tiene claro que “si al presidente Duque le va bien, al país y al partido nos va bien, pero si le va mal, al partido también le irá mal”.

Otro representante que igualmente se mantuvo en reserva sostuvo que “la genta está muy brava, lo peor es que nada más clasifican los que votan a favor y los que no, pero no les importa el contenido del proyecto y la necesidad de dar la continuidad a los programas sociales”.

Quien si no se reserva nada para cuestionar de frente a Iván Duque es el exprecandidato uribista, Rafael Nieto, quien desde la campaña del 2018 se convirtió en el principal crítico que desde el Centro Democrático ha tenido Iván Duque.

Esta semana precisamente lamentó que Duque no haya querido escuchar a mentor, “no oír al partido que lo eligió ni a su fundador, quien fue su mentor y además cuenta con la mayor experiencia en Colombia, es insensato. Hacer público que no lo lee, falta de humildad. El resultado, ¡un costo político monumental!”.

El fuego amigo también ha llegado de parte de otro de los militantes más significativos del Centro Democrático, el exministro Fernando Londoño Hoyos, quien en particular ha sido un duro en lo relacionado con los temas del orden público, la lucha contra el narcotráfico, la reinserción de las Farc, como también por el diálogo social que pretendió tener a finales del 2019 cuando abrió el gobierno a escuchar a todas las tendencias que habían liderado los paros de noviembre de ese año.

Los cuestionamientos, continuos de Londoño a Duque, los hace desde su trinchera de opinión, el programa La Hora de la Verdad, el cual va por la radio todas las mañanas y que es considerado como el espacio de la ultraderecha.

LOS OTROS CHOQUES

La reforma tributaria no ha sido el único impasse vivido entre Uribe y su discípulo. El primero que se dio entre ambos dirigentes fue para el 20 de julio de 2018 cuando Duque se impuso para que Ernesto Macías, uno de sus principales apoyos en el Congreso, fuera el presidente del Senado.

Luego el tema que más molestó al jefe del Centro Democrático fue el trámite de la ley de estatutaria de Justicia Especial de Paz, JEP, la cual fue rechazada por la bancada del partido en su trámite, pero el presidente Duque fue muy “débil”, según dicen en el partido, para acompañar esa postura y fue tan sólo hasta después cuando decidió presentar unas objeciones a la ley que a la postre se caerían.

Uribe de la misma forma expresó su molestia a Duque cuando se tramitó y se aprobó la reforma anticorrupción, esto porque en ese momento catapultó con esa bandera a la hoy alcaldesa de Bogotá, Claudia López, quien fue una de las principales cuestionadoras del exmandatario en el Senado.
Y aunque no pareciera, las elecciones del fiscal general y el contralor general, marcaron dos desencuentros más entre Uribe y Duque. En el caso del fiscal el jefe del Centro Democrático quería Clara María González, pero a la postre el mandatario dio la ‘bendición’ para que el ganador fuera su amigo Francisco Barbosa.

En el caso del contralor, la molestia radicó en que Duque se demoró en dar el ‘guiño’ para definir a quien apoyaría si a Wilson Ruiz, el candidato del conservatismo o José Felix Lafourie, el candidato que tenía el Centro Democrático para quedarse con ese importante órgano de control. Esa indecisión fue la que llevó a que el liberalismo y Cambio Radical empezaran a inclinar la balanza en favor de Felipe Córdoba, quien se quedó con la victoria.

Un motivo más que ha molestado a Uribe con Duque fue recién llegó al gobierno cuando designó a Gloria María Borrero, quien venía de la Corporación Excelencia en la Justicia, desde no tenía el menor relacionamiento con la clase política. La candidata de Uribe fue Margarita Cabello, quien fue la que reemplazó a Borrero, cargo en el que duró hasta septiembre pasado cuando se retiró para ganar la elección de procuradora general de la Nación.

En el capítulo de las diferencias está el intento que tuvo Uribe por acercar al gobierno con los partidos políticos, en especial los independientes, pero esto fue rechazado por Duque, quien desde el inicio del gobierno aseguró que esperaba trabajar sin la presencia de la clase política.

Para cerrar los caminos del distanciamiento entre Uribe y Duque, está la constante queja de la mayoría de los congresistas del Centro Democrático, porque el mandatario nacional sólo trabaja con personas muy de su círculo, pero no da participación a quienes le ayudaron a elegirse en el 2018.

Lo cierto es que por más diplomáticas que sean las declaraciones públicas sobre esa relación de amistad, en la actualidad Álvaro Uribe ya no es una de las personas que más le hable en el oído a Iván Duque.

Por Argemiro Piñeros Moreno

BOGOTÁ (Colprensa).

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