“No es normal venir a jugar un partido de fútbol en una situación tan inestable” Marcelo Gallardo

Las miradas del continente están hoy puestas en lo que ocurrió el miércoles en la noche a las afueras del estadio Romelio Martínez, durante el juego por la Copa Conmebol Libertadores entre Junior y River Plate, correspondiente a la cuarta fecha de la fase de grupos.

El ambiente agitado que vive por estos días Colombia quedó más en evidencia ante los ojos del continente, luego de lo que se vivió en el transcurso del juego, especialmente en el inicio del partido, frente a uno de los equipos más encopetados del continente, como lo es el millonario.

Aunque la llegada de los argentinos al país el pasado martes y al estadio, dos horas antes del juego, se vivió en calma, los disturbios a los alrededores del escenario deportivo fueron un verdadero escándalo, al punto que el partido tuvo que suspenderse por unos minutos por los gases lacrimógenos.

En la previa del juego y durante los primeros 45 minutos del juego se escuchaban los estruendos de lo que estaba ocurriendo a solo un par de cuadras del Romelio Martínez, un hecho que calificó el técnico de River Plate, Marcelo Gallardo, como un “momento complejo” y una “situación anormal”.

“Uno no se puede abstraer de lo que está pasando. No es normal venir a jugar un partido de fútbol en una situación tan inestable. No fue normal en la previa ni tampoco en el partido, los que estuvieron presentes tienen que decir que el partido se jugó con humo de gases lacrimógenos”, señaló.

El ‘muñeco’ Gallardo, durante la conferencia de prensa posterior al partido, se refirió a los hechos y manifestó que se van tranquilos con el empate conseguido en tierras cafeteras, pero preocupado, al mismo tiempo, por las condiciones en las que tuvieron que jugar.

“El resultado termina siendo justo, pero no deja de ser anecdótico, uno no se va contento por las condiciones en las que tuvimos que jugar hoy”, resaltó el estratega argentino, quien señaló que “no podemos mirar para otro lado”.

Después de este espectáculo, y el vivido en Pereira, donde el juego entre Atlético Nacional y Nacional de Uruguay tuvo que aplazarse por una hora, debido a que el cuadro visitante manifestó que no habían las condiciones de seguridad, podría costarle al país la realización de la Copa América.

BOGOTÁ (Colprensa).

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