“El misterio de estar viviendo en este tiempo”

Lo había anticipado en varios de sus textos, como en ‘El libro de las revelaciones’, que solo la carátula era más que anticipatoria, así como en ‘El diario del fin del mundo’, su saga juvenil y su incursión en la novela gráfica y el cómic.

Aunque había afirmado, tiempo atrás, que se alejaba de la narrativa, sus lectores esperaban que Mario Mendoza se manifestara sobre lo que estaba ocurriendo en el mundo, sobre lo que había anticipado en reiteradas ocasiones, ahora no podía guardar silencio.

Y no lo hizo. Inició un proceso de escritura que dio como resultado ‘Bitácora del naufragio’, sobre ese Titanic que es la Humanidad que no se detuvo al ver el iceberg que ya golpeó y el desastre no tiene marcha atrás.

“Yo pensé que no iba a escribir prosa en mucho tiempo, que no iba a volver a escribir literatura. Tenía claro que ficción y una novela para mí era prácticamente imposible, pero las circunstancias de hace un año fueron tremendas, las primeras cuarentenas y las noticias de una pandemia en el mundo me implicaba un cuestionamiento muy profundo porque yo venía hablando de esto desde tiempo atrás”, comentó el autor de novelas como ‘Satanás’.

Mendoza asegura que se anticipó al desastre sencillamente al leer lo que estaba ocurriendo, con los los informes de la Organización Mundial de la Salud donde ya hablaban del patógeno X.

“Así, cuando entró la noticia, se cumplió todo lo que venía anticipando, y no sabía qué tantos escritores llevarían un diario en medio de la pandemia, y sólo había visto el libro de Andrés Solano ‘Los días de la fiebre’”, continuó Mario Mendoza.

Y agregó: “Empecé a escribir sobre lo que iba sucediendo sin la seguridad si lo publicaría o no, pero lo trabajé y al final del año me dí cuenta que no habían muchos literarios sobre el tema”.

Buscó dar un testimonio fehaciente y lúcido del misterio de estar viviendo en este tiempo, una época convulsa, extraña, rara, muy misteriosa, entre el vértigo de las redes sociales y las autopistas de la información, que desvían la atención de lo que se está viviendo.

“La literatura tiene un tono más pausado, más reflexivo, es más lenta y al mismo tiempo ingresa con mayor hondura y mayor profundidad y eso es lo que realmente me mueve, ese tono, ese viaje al otro lado de lo real”, es lo que lo motivó a volver a la narrativa.

Y agregó, “Hay una pandemia entre la pandemia, lo cual sentí en mí. Mis estados de ánimo subían, bajaban, con esas primeras cuarentenas que fueron un golpe terrible para todos. La pandemia dentro de la pandemia es mental, es psíquica”.

Asegura que ya veníamos desamparados, en crisis. “En noviembre de 2019 se había empezado a marchar y había arrancado una revuelta social, con una indignación que venían en aumento y de pronto nos quedamos encerrados con un enemigo invisible, por lo que la pregunta es qué sucedió con nuestras mentes, y ese es el deseo de navegar por estos personajes y por sus decisiones, delirios y tristezas”.

“Fuí reuniendo varios registros. Estaba atento a lo que sucedía con mis amigos, a los hijos de mis amigos, siguiéndole la pista a los periódicos, tomándole la temperatura a la época. Yo creo que el tiempo se aceleró. La realidad ejecutó una velocidad terrible que nos dejó fuera de foco, donde se genera la impresión que el pasado está muy lejos, donde el presente se recortó e ingresamos en un futuro, donde ya vimos a las personas con trajes especiales, máscaras, haciendo mercado, como en películas de ciencia ficción”.

En medio de todo esto, sufre una pérdida directa y debe empezar su propio, procesar la pérdida y el dolor.

“En medio de todo esto muere mi madre, no de Covid, pero por los efectos colaterales de la pandemia, que fue la soledad de los abuelos en los hogares geriátricos. También sufrí un accidente en medio de la pandemia y tuve que recluirme en mi casa, lo cual iba sumando. Por eso el libro es un ejercicio catártico, de un proceso de impermanencia”.

El caos vuelve, o mejor, no deja de ser el eje de su obra, “creo que hemos sobresaturado el sistema. Somos un sistema aislado, no integrado donde podemos tener una colonia en Marte o Venus, no. En un sistema aislado hay que tener mucho cuidado porque la sobresaturación genera una línea de entropía”.

Todo el sistema ha sido saturado, incluso la propia red que ha sufrido tal saturación, que la calma llega al ser silenciada, apagada.

PANDEMIAS EN GESTACIÓN

Y no para, “Desde los años sesenta se viene advirtiendo de la bomba demográfica, algo que muchas personas lúcidas aseguran que puede ser peor que la bomba atómica, donde el peligro somos nosotros mismos, y eso ya estalló”.

Aunque son muchos los que siguen sus lecturas, otros lo miran de forma diferente, “Me miran como una especie de pesimista, pero no, lo que pasa es que era fácil leer los informes de las Naciones Unidas y la Fao que hablan de hambrunas de proporciones bíblicas, una expresión que usualmente no usan. La convulsión social, el estallido social, con el Medio Oriente incendiado, por lo que no creo que exista una solución pronta y la crisis irá en aumento porque el sistema está sobresaturado y pasó la línea de no retorno, hay que afrontar lo que viene y enfrentarlo de la manera más lúcida que podamos”.

Y no deja de lado la situación social colombiana, ”Está muy bien la manifestación de la indignación de la protesta, que es válido, legítimo, que la rabia no puede ser más honda a la indignación por las masacres. Mientras estábamos encerrados soportando las cuarentenas y los toques de queda, todo a lo que nos han sometido durante un año, seguían matando”.

Y agregó: “Estamos a meses de las elecciones, deberíamos armar mesas de trabajo, porque la verdadera batalla está en las urnas, el verdadero enfrentamiento está allí. No creo que en las calles podamos modificar el statu quo, pero si en las urnas.

Y finalizó, “Cómo sacar el dinero del Ministerio de Defensa, que es el problema del Proceso de Paz, y lo pasamos a salud, educación y la cultura. Deberíamos pasar a ese segundo momento, porque imagine que hagamos todo esto y al final perdamos las elecciones eligiendo a los mismos, sería una demostración que nuestra resistencia no es inteligente”.

BOGOTÁ (Colprensa).

También podría gustarte