Unión mantendría la misma nómina para el segundo semestre

Luego de la eliminación de los cuadrangulares finales del Torneo de Ascenso, Unión Magdalena continúa su preparación para el juego por cumplir ante el Deportes Quindío y pensando en el próximo campeonato.

El cuerpo técnico encabezado por Carlos Silva, trabaja en el proyecto deportivo para el segundo semestre, muchos de los futbolistas de este equipo no dieron el nivel que se esperaba y ya les están buscando equipo de cara al próximo mercado de fichajes.

Aunque oficialmente se habla de que primero se tiene que finalizar el Torneo decorosamente y esperar que algunos jugadores finalizan contrato se pudo conocer que ya hay decisiones tomadas con algunos de los jugadores.

Son 3 jugadores que tienen contrato vigente y que son pretendidos por clubes de Primera División.

Ruyeri Blanco y Fabián Cantillo, se encuentran en la ‘mira’ del América de Cali, mientras que Joel Contreras en la del Atlético Bucaramanga, estos jugadores tienen contrato hasta diciembre y el club no los quiere dejar ir.

Adicionalmente están los jugadores que llegaron como refuerzos a comienzos de este año y que no habrían sido del agrado de la hinchada. Se trata de Juan Vacca, Jhonatan Segura quien también tiene contrato vigente y se quedarían para cumplirlo.

Según algunos directivos del onceno samario, el equipo no está en condiciones para fichar jugadores de renombre, por eso le apostarán a la cantera y buscar por lo menos un defensa, un volante y un delantero.

PROYECTO 2020 SE FUE AL PISO 

El proyecto de Carlos Silva, sufrió un nuevo revés. A manos de un equipo con una nómina inferior, el sueño del ascenso por una acumulación de errores y vacíos que terminaron por imponerse a esos aciertos.

Lo realizado en los cuadrangulares puso al descubierto varios pecados que finalmente precipitaron la eliminación del cuadro ‘bananero’ en los cuartos de final y que dejaron como una anécdota los buenos números de la campaña.

Esa autocrítica necesaria brilló por su ausencia durante el camino al ascenso. Pese al coliderato, los 34 puntos, los 20 goles en 15 partidos, no todo era perfecto.

Reconocer las falencias era una escala obligada para mejorar. Ahí pecó ‘El Ciclón’. Errores, desbalances y decisiones pasaron de largo y no fueron asumidos en su momento. Al final, esas pequeñas grietas se convirtieron en boquetes que terminaron por afectar la evolución del equipo, pese a los puntos altos que mostró en algunas etapas. Los cuadrangulares pasaron factura.

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