El paro no para, ya cumplió un mes

En el primer mes del paro nacional va ganando el derecho constitucional a la protesta pacífica como un claro ejemplo de la resistencia social a pesar de los embates y decisiones equivocadas del Gobierno Nacional. 

POR 
EDGAR 
TATIS GUERRA 

Las manifestaciones de la sociedad civil organizada no dan tregua y precisamente este 28 de mayo se cumplió un mes del paro nacional sin expectativas aún de su cese.

El número de movilizaciones y plantones que supera la docena han sido unos espacios en donde se ha destacado la participación activa de los diversos sectores de la sociedad, entre los que se cuentan líderes sindicales, educadores, estudiantes universitarios, egresados de distintas profesiones, madres comunitarias del Icbf, activistas sociales, funcionarios, contratistas y jóvenes pertenecientes a las barras deportivas de algunos equipos nacionales.

Cada una de las marchas ha tenido un sello particular muy genuino porque en ellas ha predominado la protesta creativa con disfraces, con banderas coloridas, pancartas variadas y algunos elementos que simbolizan el rechazo a la militarización y abusos por parte del gobierno nacional.

En el primer mes del paro nacional va ganando el derecho constitucional a la protesta pacífica como un claro ejemplo de la resistencia social a pesar de los embates y decisiones equivocas del presidente Iván Duque junto a su gabinete ministerial.

Un rápido balance del paro nacional nos permite recordar la caída de dos reformas nefastas: la tributaria y la de salud; la renuncia del ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla y los cuestionamientos a la Fuerza Pública debido al abuso del poder militar que ha usado para contener a los manifestantes jóvenes, indígenas y líderes sociales.

Pero además es válido analizar los desmanes con destrozos a bienes públicos y privados protagonizados por personas desadaptadas que se infiltraron en las manifestaciones. Cuanta sangre derramada entre unos y otros que dejan dolor, sufrimiento y resentimiento, mientras los miembros del congreso de la República se siguen ‘sacando sus trapitos al sol’ pero sin aportar soluciones.

La ciudad de Santa Marta en un mes de paro ha sido escenario de protestas un tanto polarizadas ya que han existido espacios ‘permeados’ por intereses políticos que al igual que los actos de vandalismo con saqueos incluidos desdibujan el espíritu superior de una sana protesta para exigir al gobierno nacional que rectifique su norte.

El día 28 de mayo el Parque Los Trupillos, justo enfrente al centro comercial Buenavista, fue el punto de concentración de la gran marcha cuyo recorrido fue por la Avenida del Libertador hasta finalizar en el emblemático barrio Pescaíto.

Durante el recorrido que transcurrió en completa normalidad, las autoridades de Policía Metropolitana de Santa Marta, así como los funcionarios de la Defensoría del Pueblo, Personería Distrital y Contraloría acompañaron a los manifestantes como garantes del orden público y del respeto a la protesta pacífica.

Entre la multitud llamó mucho la atención un gigantesco dragón multicolor que danzaba al compás de la música a cargo de un grupo de jóvenes con tamboras elaboradas con galones vacíos. En la primera línea de manifestantes algunas personas vestidas de negro llevaban un escudo de lata con una letra que reunidas se podía leer: “resistencia”.

Por todo lo anterior se puede afirmar que el paro no para por ahora.

LOS JÓVENES 

Las diferentes manifestaciones que se han presentado en Santa Marta y todo el país han hecho visible que uno de los sectores más grande de todos los que se han manifestado es el de los jóvenes.

Las razones detrás de su inconformidad, va más allá de las políticas estatales o la pandemia, pues están estrechamente relacionadas con las posibilidades que encuentran en la sociedad colombiana para poder lograr sus metas educativas, profesionales y de vida; que estas vienen reduciéndose de mucho tiempo atrás, pero con la pandemia quedaron más expuestas. Lo que señala un problema estructural.

“Históricamente los jóvenes hemos presentado las mayores vulnerabilidades sobre todo en el acceso al empleo. Vemos que hay unas brechas”, señaló el líder Gustavo Muñoz.

Por su parte Carolina Parodi, estudiante de psicología señaló problemas que se padecen en su ciudad como la falta de oportunidades y la agudización de la pobreza. “El problema es que los jóvenes salen de estudiar y no encuentran oportunidades”.

En cuanto a Santa Marta, una de las ciudades más afectadas por el paro y que exige un cambio, el líder estudiantil Andrés Vergara afirmó que los jóvenes samarios y los de todo el país están casados “y no tienen nada que perder”.

 “Los jóvenes que llaman vándalos, son los que salen a marchar por sus derechos y son los que no encuentran qué hacer dentro de la sociedad” anotó Vergara.

Por otro lado, Juan Cantillo, otro líder estudiantil en la ciudad mencionó que otros temas que hacen que los jóvenes sigan en las calles es la reforma a la salud, que no resuelve de fondo los problemas del sistema, pero que si agudizaría los problemas de los colombianos para acceder a una atención médica y tratar sus enfermedades y finalmente, un punto en el que han coincidido todos los manifestantes es el rechazo absoluto al uso desmedido de la fuerza por parte de instituciones del Estado en las protestas.

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