Alejandra Matiz, una ‘hada madrina’ para sus nietos

POR:

YÉSSICA

RIVAS

ORTEGA

Amor al arte, pasión por la cultura y entusiasmo por la fotografía,  es lo que más identifica a Alejandra Matiz, la única hija del gran maestro colombiano de la Fotografía Leonet ‘Leo’ Matiz, quien con sus maravillosas fotos dejó muy en alto al país y un legado que hoy en día Alejandra busca que permanezca vivo por siempre.

Alejandra Matiz Caicedo es madre de Natalia Buelvas Matiz, quien además le regaló la dicha de ser abuela de cuatro hermosos niños: Raquel, de 11 años; David, de 10 años; Josep, de 6 años y Hanna, de 3 años, pequeños que le han sacado muchas sonrisas y la han convertido en una mujer muy consentidora.

“Creo que uno viene a hacer feliz a los nietos, no a educarlos. Considero que soy una abuela muy especial y polifacética, como un ‘hada madrina’ (risas), la cual llega a darles los regalos que desean, cuando me voy de viaje con ellos, los llevo a todos los lugares que puedo. Lo que intento con mis nietos es darles algo distinto a lo que ven con sus padres y disfrutar cada momento y espacio con ellos”, contó Alejandra Matiz Caicedo durante una entrevista a HOY DIARIO DEL MAGDALENA.

Por lo anterior, son muchas las anécdotas que esta amante del arte recuerda haber pasado con sus nietos, entre ellas, una visita a México, tierra que la acogió artísticamente y en donde existen varios museos donde se exponen fotografías de su padre de talla internacional.

 “A mis nietos los veo dos veces al año, y en esa medida, ellos al igual que yo, recordamos un viaje que hicieron acá a México, en donde les tenía piñatas, cantamos, bailamos y los llevé a playa. Realmente nos divertimos mucho y reforzamos nuestra relación”, expresó.

Del mismo modo contó que para ella es muy importante que sus nietos conozcan de arte y cultura, y que por eso intenta involucrarlos en todos estos aspectos, los cuales la han llevado a ser muy reconocida a ella y a su padre.

“Cuando nació mi primera nieta, Raquel, apenas salió de la clínica me la llevé a un museo en New York, era la visitante más pequeña del lugar. Le mostré pinturas de Picasso y de otras personalidades para que desde muy temprano aprendiera de cultura. Todos se sorprendían al verla recién nacida y ya en un sitio de esos”, dijo.

Y es que la vena artística que corre por sus venas también llegó hasta su nieta Raquel, quien pinta y toma fotografías con su cámara profesional, un talento que espera apoyarle, y en la que Alejandra tiene muchas expectativas en la medida que vaya creciendo.

Mucha admiración sienten sus nietos hacia Alejandra Matiz por su amor al arte y los reconocimientos que en este sentido ha recibido, por lo que orgullosos revisan cada publicación que se le ha realizado en cuanto a su trabajo con la Fundación ‘Leo Matiz’.

Con respecto a la relación que tiene con su hija, expresó que son muy unidas y que la apoya en cualquier proyecto que emprenda.

“El ser madre para mí es lo mejor que pueda existir; tengo una relación fabulosa con mi hija, que, aunque físicamente se parece mucho a mí, también tenemos aspectos muy diferentes, pero nos llevamos muy bien, hablamos casi todos los días y estoy muy pendiente de sus cosas y de apoyarla en lo que necesite”, expresó.

Aunque estamos en tiempos muy distintos a los de su época, Alejandra Matiz Caicedo dejó un mensaje de comprensión y apoyo a las madres de las nuevas generaciones:

“Hay que pensar como fuimos de rebeldes y difíciles cuando éramos jóvenes. Los muchachos ahora viven en un mundo muy distinto al nuestro, pero hay que apoyarlos, observarlos, que sepan que con sus padres tienen donde aterrizar en cualquier momento. Tampoco hay que criticarlos, porque cada uno tiene su forma de ser”, expresó.

Con base a lo anterior, recordó su relación con su abuela Berta Montes, a quien tiene en la memoria como una mujer amable, calidosa, muy dedicada y quien la crió.

“Mi abuelita Berta, era una persona supremamente dulce, le gustaba tejer. La recuerdo con una bufanda azul, vivía en un apartamento chiquito con una cocina que se calentaba con carbón de piedra. Me gustaba oler esa bufanda, porque olía a gente. Nos queríamos mucho y todavía guardo muchas cosas de las que me tejió”, recuerda con nostalgia.

Con respecto a las madres que se dedican al arte, considera que son muy valientes, pues siguen su profesión sin dejar su rol; que hay quienes inclinan a sus hijos a lo que ellas hacen como talleres de diseño, dibujo o fotografía y que se pueden llevar a cabo ambas facetas al tiempo; además de estar felices siempre porque muchas quieren a sus hijos haciendo arte.

Con mucho orgullo Alejandra Matiz envió un mensaje a las madres en este día especial:

“Las madres colombianas están luchando por nuestro país, el cual que está pasando por un momento difícil. A ellas les quiero decir que las admiro, que las quiero y me solidarizo, porque somos una fuerza. Una madre saca fortaleza de cualquier parte por sus hijos”, concluyó.

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