Continuar las negociaciones

279

 

Sin continuidad en el cese del fuego bilateral terminó el martes la instalación en Quito (Ecuador) del quinto ciclo de conversaciones entre el Eln y el Gobierno Nacional, pese a que desde distintos sectores de la sociedad colombiana y de la comunidad internacional se les pidió que se anunciara su extensión. Lo cierto es que a las 12 de la noche de ayer se terminó dicho pacto y que en cualquier momento podrían reactivarse los combates, con las riesgosas consecuencias que tal situación tendría para la continuidad y éxito de las conversaciones. Para no estancarse o dar marcha atrás se necesita el alto el fuego.

Por tal razón, lo deseable es que el primer punto de la agenda que comenzará a discutirse hoy sea un nuevo cese, y enviar un mensaje de optimismo acerca de la posibilidad de que los diálogos arriben a buen puerto en los meses venideros. Lo complejo del asunto es que pese a que la guerrilla no cumplió de manera íntegra lo estipulado en el cese, los líderes elenos aseguran que fue el Gobierno Nacional el que incumplió lo acordado, con las acciones de la Fuerza Pública en zonas dominadas por ellos.

Lo que resulta evidente es que fue el Eln en el Chocó, principalmente, el que cometió violaciones, y el hecho de que los hombres de esa guerrilla en esa zona aseguren que ya están en posición, listos para enfrentar las acciones de las Fuerzas Militares, es un desafío que muestra su escasa voluntad de desmovilizarse, entregar las armas y permitir que se construya una verdadera paz en el país. Dicha declaración tal vez sea una manera de presionar resultados en la mesa de negociaciones, pero esa estrategia podría perjudicar los avances alcanzados.

En medio de este retroceso en las negociaciones es difícil abordar el punto de participación de la sociedad en el que insisten los subversivos. Además de pactar un nuevo cese, se requiere que los cabecillas del Eln asuman el compromiso de dejar libres a las personas que mantienen secuestradas, y que no vuelvan a cometer este delito. A eso le deben sumar el abandono de la minería ilegal y el tráfico de drogas, que corresponden a las raíces financieras de sus actividades criminales. Su voluntad de paz no puede quedarse en la retórica, sino que tiene que avanzar hacia hechos concretos en los que no se use el arma mezquina del chantaje.

Es indudable que el hecho de haber pactado el cese desde el 1 de octubre ayudó a que durante 101 días se viviera un alivio humanitario que se tradujo en menos personas muertas y heridas en el conflicto, y que muchas comunidades no tuvieran que convivir con la cotidianidad de la guerra. Para el nuevo equipo negociador del Gobierno, encabezado por el exvicepresidente Gustavo Bell, y del que también hacen parte ahora los generales Freddy Padilla y Carlos Rojas, surge el desafío de no solo revivir el cese, sino alcanzar avances concretos en la agenda, que lleven a un punto de no retorno sin importar quién sea elegido nuevo presidente de Colombia.

Un buen camino es darle celeridad a lo que viene funcionando bien en la mesa y corregir con rapidez lo que sufre inconvenientes. Para eso será muy importante el trabajo de los otros nuevos negociadores del Gobierno en Quito: la politóloga Angelika Rettberg, la académica Socorro Ramírez, el psiquiatra Alberto Fergusson, el economista José Noé Ríos y el asesor de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz Alejandro Reyes Lozano. Ojalá este cambio signifique nuevo oxígeno y logros concretos en el camino a la firma de la paz.

Internacionalista

También podría gustarte