El conflicto en Medio Oriente

Es sabido que aún con el cese al fuego acordado entre Israel y el grupo Hamas frente a la escalada de violencia y confrontación que comenzó por el ataque de la organización terrorista a territorio israelí, que en las últimas dos semanas dejó cerca de 250 muertos –varios de ellos menores de edad– y cuantiosos daños, el conflicto no se detendrá y, por el contrario, puede seguir perpetuándose fiel a su larga historia. Mientras tanto, el mundo persiste en ganar la batalla contra el virus del Covid-19 y los perversos efectos de esa pandemia, precisamente en el siglo de los grandes avances de la ciencia que hace un mundo cada vez más interconectado y que transformará completamente al menos el sistema económico y el trabajo.

Surge la pregunta obvia de qué hacer entonces en dicho contexto con un conflicto de esta naturaleza.  Lo primero es retomar algunas palabras de Barack Obama en sus memorias “La tierra prometida”, acerca de la necesidad de verdadera y duradera paz entre un Israel seguro como nación libre de recurrentes ataques militares, y un Estado palestino autónomo. Estas palabras son relevantes en el momento actual por el nuevo liderazgo en el mundo del presidente de los Estados Unidos, Joseph Biden, y pueden ser una hoja de ruta de la “diplomacia silenciosa” que en buena hora ha establecido el presidente demócrata en relación con el conflicto en Medio Oriente.

Otros elementos adicionales a los mencionados por Obama que son importantes para la construcción de esa posible hoja de ruta son la ocupación, la expansión, y el creciente número de refugiados palestinos. La ocupación se refiere a los populosos asentamientos palestinos en los que no hay un Estado soberano como tal (solo Gaza y “West Bank” tienen reconocimiento de las Naciones Unidas) dado que Israel mantiene el control militar de facto en todos esos territorios, lo cual sigue siendo muy polémico en el orden internacional contemporáneo y que ciertamente influye en toda esta problemática y las vías de solución; la expansión se refiere a los reclamos que existen por parte de los palestinos, y aún en Naciones Unidas, acerca de algunas acciones expansivas de Israel.

En cuanto a los refugiados palestinos, existen hoy alrededor de 7.1 millones en el mundo, y muy seguramente muchos de ellos sueñan con la paz para volver a esos territorios. También están las variables indicativas de las condiciones de vida de los palestinos. De acuerdo con la data del Banco Mundial para Gaza y West Bank, en la zona hay cerca de 4.7 millones de palestinos, de los cuales cerca del 52 % son refugiados; tienen una tasa de desempleo del 25 %, una cobertura de educación superior cercana al 43 %, y presentan tasas altas de mortalidad infantil y de adultos.

No cabe duda de que la paz es el camino, haciendo acuerdos como ya se dijo, bajo el liderazgo del presidente Biden, aislando eso sí el terrorismo y fortaleciendo y transformando mecanismos y estructuras de las Naciones Unidas para contribuir al trámite y cumplimiento eficaz de unos acuerdos posibles. Eso es lo que debemos invocar como humanidad. Este es un siglo más bien para enfrentar todos los retos que se vienen de inmediato con la pandemia, y en las próximas décadas como consecuencia de los inmensos desafíos derivados de todo el cambio en la ciencia, la investigación, la tecnología y la innovación.  Israel, en todos estos campos, es uno de los mayores líderes mundiales, aparte de ser la única democracia vigente en esa zona. Los unos y los otros merecen vivir en paz.

* Internacionalista 

También podría gustarte