La incoherencia de la Conmebol

En una región agobiada por la pandemia y en la que, salvo excepciones, la vacunación va a ritmo lento, la Conmebol buscó una salida inesperada puesto que no es habitual que el último anfitrión del certamen tenga la opción de organizarlo por segunda vez consecutiva.

Brasil es además el tercer país del mundo más afectado por la pandemia, detrás de Estados Unidos y la India, con 16,5 millones de contagios y más de 460.000 muertos. Apenas el 11% de su población ha recibido las dos dosis de la vacuna, según la organización Our World in Data, que lleva la estadística mundial de la inculación.

El último fin de semana se registraron multitudinarias manifestaciones contra el presidente Jair Bolsonaro, quien enfrenta una investigación por el manejo de la crisis sanitaria.

El gobierno de Brasil demostró agilidad y capacidad de decisión en un momento fundamental para el fútbol sudamericano, destacó el presidente de Conmebol Alejandro Domínguez en un comunicado. “Brasil vive un momento de estabilidad, tiene comprobada infraestructura y experiencia acumulada y reciente para organizar una competición de esta magnitud.

OPOSICIÓN

En Brasil, monarca vigente del continente, se alzaron las primeras voces contraria.

No necesitamos más circo, necesitamos más vacunas y un gobierno, reclamó el reconocido neurocientífico, Miguel Nicolelis, en Twitter. ¿Alguien puede presentar una orden judicial en la Corte Suprema para detener otro ataque contra el pueblo brasileño? La Copa América se llevará a cabo en el momento en que lleguemos a los 500.000 muertos de COVID.

La doctora Denise Garrett del Instituto de Vacunación Sabin, una organización sin fines de lucro que aboga por un mejor acceso a las vacunas en Brasil, dijo que también se opone a que la competencia se lleve a cabo en el país.

Entre los interrogantes que plantea la elección de Brasil, también aparece la logística, dado que varios países cerraron los vuelos hacia y desde ese país a causa de las variantes de coronavirus que se desarrollaron allí. En principio las delegaciones no tendrían problemas en viajar, pero no está claro qué pasará con la prensa acreditada y demás afectados al certamen.

Por otra parte, está por verse cuál será la reacción de los clubes de Europa, que ya habían puesto reparos a ceder a sus jugadores en marzo cuando la Conmebol tuvo que suspender la fecha de la eliminatoria debido a la situación sanitaria en Sudamérica ante le propagación de la variante de Manaos.

Otro contratiempo es la vacunación de las selecciones. Argentina y Perú, por caso, todavía no fueron inoculadas. El primero porque las autoridades argentinas no autorizaron el uso de las vacunas Sinovac donadas por la Conmebol, mientras en Perú el seleccionado declinó tener prioridad de vacunación por sobre el resto de la población.

Este giro inesperado de la Conmebol es el más reciente episodio de una accidentada Copa América.

Caída la Argentina y cuando crecían las acciones de Chile para asumir al menos una parte de la competencia, la Conmebol ofreció la Copa América a Brasil.

Según el detalle brindado por la propia entidad del fútbol sudamericano, Domínguez contactó al presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Rogério Caboclo, para evaluar la posibilidad de que Brasil albergue la totalidad de los partidos.

El dirigente brasileño, a su vez, transmitió el convite al presidente Bolsonaro, quien apoyó la iniciativa de inmediato, con el aval del los ministerios de la Casa Civil, de Salud, de Relaciones Exteriores y de la Secretaría Nacional de Deportes.

Queda por definir ahora las sedes para la disputa de las dos zonas de la competencia. En el Grupo A están Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. En el B Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

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