“Quien conoce al verdadero colombiano no le queda más que enamorarse de él”

Un nómada que tuvo que quedarse en casa, un conferencista con la agenda repleta que por primera vez en años la vio completamente vacía. Así fue el comienzo de la pandemia de Daniel Habif, el reconocido autor mexicano y líder del movimiento #Inquebrantables, quien se prepara para su primera conferencia global.

Por un lado, no cambia la experiencia de realizar conferencias presenciales, por el otro, la virtualidad le permitirá llegar a personas y regiones del mundo que hasta ahora no lo han escuchado, como lo hará el próximo domingo, 13 de junio en un encuentro que ha llamado ‘Pal carajo miedo’ a través de www.Danielhabif.com.

Desde antes de la pandemia, pero agudizado por todo lo ocurrido desde la llegada del Covid-19, el miedo siempre ha sido un paralizante del ser humano, por lo que Habif busca enseñar a la gente para que se enfoquen en los objetivos, así como identificar y desmontar la trampa del terror desde la perspectiva biológica, psicológica y espiritual.

Recuerda que toda su familia perteneció a la marina, quizás de ahí su amor por el viajar de las formas que se puedan, “Cuando uno viaja con la imaginación y regresa, ya no cae en el mismo lugar”, y en estos difíciles tiempos, “los capitanes se hacen en la tormenta”.

EN TIEMPOS DE PANDEMIA

– Si de tormentas se trata, las que nos ha tocado vivir por estos tiempos…

Bendito los problemas que nos mantienen de rodillas. Creo que desde la Segunda Guerra Mundial la Humanidad no había tenido una oportunidad similar a esta para cambiar de una forma tan determinante.

Quizás, ni siquiera en esa época se había requerido de un cambio radical individual, precisamente porque nunca había sido tan necesario un cambio colectivo. Ya ha sido mucho lo que sufrimos, mucho lo que hemos perdido en todos estos meses, entre el dolor, la angustia y la muerte.

Eran muchos los planes que teníamos, ha sido inconcebible el dolor, la desorientación, la confusión, los huecos en el alma, nos drena la vida. Uno se levanta y se mira al espejo y ves que esta situación me ha confundido, me llena de visiones fatalistas, pero la pregunta es: ¿Qué haremos?

– ¿Esa es la pregunta del millón?

No nos queda más que encontrar la belleza en medio de este fango. Los infiernos terrenales los tenemos delante, entre culturas marginales, economías débiles y biologías terribles, feminicidio, corrupción, por lo que parece que la historia del mundo la escribió Dante.

Las circunstancias que nos rodean probablemente no podamos cambiarlas todas, pero sí podemos cambiar la forma en que abordamos esta circunstancia, y no con la intención de negar la realidad, pero si verlas en un plano más profundo, en donde nazca la belleza, pero sin dolor no nacen cosas hermosas. Tenemos que encontrar la forma de utilizar todo este dolor en pro de nuestra vida.

– ¿Qué hacer ante tal panorama?

Tenemos que entrenar el bien, el mal está siendo muy profesional. Estamos perdiendo la esperanza, porque su fin está siendo pronosticado por el odio, el resentimiento, la violencia.

Habiendo palabras tan hermosas como misericordia, gratitud, prudencia, paciencia, hay que empezar a utilizarlas más, empezar a conjugarlas más, por las formas de hacer y no de pensar nada más. Conozco muchas personas que saben mucho pero hacen poco, hay que empezar a hacer más.

El bien quiere hacer algo, pero la fe no puede ser nuestra única estrategia, debemos utilizar las herramientas que bien usa el mal en nuestra contra. Cuando juegas un partido de fútbol y juegas a la defensiva es más factible que pierdas. Debes jugar a la ofensiva, atacar, debes entrenar al bien, porque todos los días hay gente que quiere cambiarse de bando.

Soñar con la paz es un sueño que vale la pena soñar, pero no es un sueño que todo el mundo quiere  soñar, donde las balas se pueden convertir en abrazos, es para soñadores y no realistas que solo le apuestan al fracaso.

PARA TODO EL MUNDO

– ¿Qué encontrará la gente en la conferencia global?

‘Pal carajo el miedo’ no es una actitud sinvergüenza, que podría ser una postura de hipocresía, es al contrario, aprender a identificar los miedos paralizantes, las visiones catastróficas y fatalistas, pero también cómo hacerle frente desde una perspectiva biológica, psicológica y espiritual.

El miedo es tan esencial como el hambre. En el miedo somos seres indefensos, incapaces de reaccionar a los miles de peligros que acechaban a nuestros antepasados. Ahora, el miedo sigue siendo una de las más completas y más eficientes configuraciones biológicas que conectan nuestros cuerpos. Se ha estudiado por décadas y sigue siendo un acertijo en todos los sentidos.

Debemos analizar todos sus procesos neuroquímicos, de donde viene, por qué sale, porque tenemos reacciones que van más allá de lo biológico, cómo dominar todos estos miedos, tanto al fracaso, al dolor, al sentimiento de pánico. También cómo se nos bloquea el pensamiento lógico, cómo dejamos de ser seres racionales en nombre de la violencia, de la ira y accionamos de forma no no sabían y sofisticada.

– ¿Toda una experiencia?

La intención no es festejar, sino explicar. No es un día de entretenimiento, es un día de entrenamiento, ofreciendo las técnicas que yo he aprendido en mi combate personal, que pueden ayudar, pero no es un tratamiento médico, tiene un propósito informativo y  motivacional. Propongo una chispa, mostrando que se puede resetear la mente, como modificar los procesos bioquímicos de mi mente, porque hablaremos de neuroplasticidad, de meditación que tiene un sustento académico y científico, así como la oración y creatividad.

– ¿Le huimos a las posibilidades que da la meditación?

Hay gente que le da terror usar 20 minutos de su vida en una meditación. La gente que no sabe estar consigo mismo es porque sabe que es muy mala compañía. En la soledad nacen estas preguntas de las que nadie te puede descender.

También hay personas que no se acercan a la meditación porque piensan que es algo esotérico. Siempre hago una exhortación profunda a la medicación porque nos invita a pensar profundamente. En la meditación preparas tu mente y corazón para el entendimiento, y meditas para concentrarte, para comprender. Es una de las técnicas más profundas que he utilizado.

La soledad no te cambia, te dice quien eres, y hay gente que no quieren aceptar lo que son y por eso siempre quieren ser alguien más, se la viven comparando y se deforman totalmente.

– ¿Cómo será para usted realizar una conferencia de manera virtual?

Es otro animal, es otra especie y otro universo. Yo me alimento de la energía continua de la vinculación humana, no existe algo que me alimente más que el público en vivo, porque tienes la capacidad de leer, de intuir y de identificar información que el mundo digital no nos permite, pero tampoco creo que lo digital erradique por completo de conmover a alguien.

– ¿Continúa con su programa en las cárceles mexicanas?

Es un programa que espero reactivar cuando me lo permita la pandemia y que se llama ‘El Cartel del Bien’, donde recorro diferentes penitenciarías en México. En 2019 llegamos a ocho cárceles, trabajando directamente con los internos, ayudándoles a utilizar la creatividad para crear productos que puedan vender y puedan pagar la manutención de su familia, abogados y demás. Al mismo tiempo, enfocar su mente en algo productivo y efectivo, enseñado que se gana más dinero con el bien que con el mal.

Además, creamos un fondo. Uno de los asuntos más delicados de reincidencia es cuando el reo sale sin dinero. Inmediatamente, busca obtener dinero y las primeras opciones suelen ser volver a delinquir.

De hecho, tenemos jóvenes que mantienen a sus familias estando ellos dentro de la cárcel, al tener un trabajo que les regresa el sentido de vida en un lugar donde el agua no es agua.

POR COLOMBIA

– Hace algunas semanas, a través de sus redes sociales, fue viral un mensaje sobre la situación actual social que vive Colombia…

Me duele mucho lo que pasa con Colombia y con el mundo entero, porque aunque soy mexicano, jamás me he sentido atado a una nacionalidad estrecha. Para mí la nacionalidad no debe tener fronteras y todos los latinos son mi familia. Especialmente los colombianos, porque llevo muchos años viajando a Colombia, recorriendo todo el país, me conozco la comida, la música, la fauna, la flora, por lo que me hago más colombiano cada vez que voy con estos documentos indelebles del amor, porque quien conoce al verdadero colombiano no le queda más que enamorarse de él.

Mi deseo sigue siendo el cese de la violencia en todos los sentidos, que la Paz llegue pronto, que la protesta continúe mientras sea un manifiesto de la voluntad de construir, no de destruir.

Invito a los colombianos a enfocarse en lo magnífico y multicultural que es ese país. La grata bendición de haber nacido en una tierra bella, que ha llenado de industria a toda Latinoamérica.

A pesar de todas las dificultades, no pueden olvidar que viven en un lugar plagado de sueños, de pasión, de valentía. Son bárbaros, son personas por afuera contestatarias, contraculturales, pero te sientas y te echas una cerveza con un colombiano y te das cuenta de qué están hechos.

¡La Gran Colombia! que no se les olvide, por favor, de dónde vienen, porque sigue siendo un imperio. No permitan ideologías que han sido sembradas hace décadas y que quieren llegar con sus garras para llevarse la democracia.

 

Por Sergio Villamizar D.

BOGOTÁ (Colprensa).

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