Duras críticas a mandatarios por apertura en medio del colapso

Con apenas tres camas de Unidades de Cuidados Intensivos disponibles, Triage Ético activado, 15.738 casos activos de COVID-19 (a junio 7) y un alarmante desabastecimiento de oxígeno e insumos médicos en toda la red hospitalaria, Santander no frenará su reactivación progresiva.

El recrudecimiento de la pandemia y los llamados de los epidemiólogos cada vez más fuertes y repetitivos para que este proceso se haga en otro momento no tan oscuro, parecen no tener eco entre las autoridades municipales y departamentales, quienes responden que las decisiones que han estado tomando frente a este tema están sujetas a los últimos lineamientos emitidos por el Gobierno Nacional, en la resolución 777 de 2021.

El gobernador Mauricio Aguilar Hurtado afirmó que sigue apostándole a una reapertura progresiva y segura del departamento. Y para cumplir, “esto nos obliga a ser más responsables con el autocuidado que es la mejor estrategia”.

De acuerdo con el mandatario, las aglomeraciones de las últimas semanas incrementaron los números de casos que se están registrando. Ayer, nuevamente y por segundo día consecutivo, se rompió récord con la notificación de casos positivos de SARS-CoV-2, fueron 3.065. Desde que empezó la pandemia no se había tenido un registro tan alto.

Luis Felipe González, gerente Departamental de COVID-19, después de ratificar a través de su cuenta de Twitter que el “departamento entra en una importante fase de reactivación económica planificada por el Ministerio de Salud y Protección Social y proyectada por la Gobernación de Santander”, invitó al “Alcalde de Bucaramanga y demás municipios, según sea el caso, a que restablezcan lazos con sus epidemiólogos y tengan en cuenta el consenso de expertos: Reactivar protegiendo es la balanza que garantizará la sostenibilidad”.

Esto último es teniendo en cuenta que hace unos días, los expertos que hacían parte del Comité Técnico Epidemiológico Asesor de la Alcaldía de Bucaramanga, renunciaron tras considerar que en las últimas decisiones se sobrepusieron intereses económicos por encima de la vida de las personas, “dejando de lado las opciones disponibles a corto plazo para detener la transmisión del virus y la pérdida de vidas, como lo son las medidas de toque de queda, ley seca y pico y cédula”.

Es un reclamo general

Claro está que la postura de rechazo que tiene este grupo de epidemiólogos frente a este proceso de apertura total de todos los sectores no solo se ve en la capital santandereana, sino en todo el país. Al menos 140 organizaciones de la comunidad científica, académica, gremial y del sector salud, solicitaron al Gobierno Nacional, en las últimas horas, derogar la resolución 777, en la que se establecen condiciones para la reapertura de las actividades económicas, sociales y del Estado.

Incluso, convocaron al Minsalud a realizar una reunión, a más tardar hoy 9 de junio, con la finalidad de crear un espacio de trabajo conjunto para profundizar en los asuntos que se consignan en la declaración que quedó establecida en un documento de seis páginas.

“En medio de esta crisis humanitaria el Gobierno expidió la resolución 777 cuyos lineamientos, según los datos oficiales actuales, no tienen conexión con el contexto epidemiológico del País, por lo cual esta política pública coyuntural debe ser sometida a un nuevo análisis de validez, precisión, oportunidad y pertinencia ante la urgente situación sanitaria que compromete la vida de miles de personas”, indicaron.

Según los firmantes, la reapertura va a implicar que la población no pueda contar con la atención en salud requerida, lo cual es totalmente previsible en las condiciones actuales. En ese sentido, se hace urgente contar con medidas oportunas y concertadas con la academia, sociedades científicas y las agremiaciones de la salud, que evitarían las muertes que resultan inminentes ante la implementación de la mencionada resolución.

“Es innegable el colapso del sistema de salud teniendo en cuenta los siguientes indicadores: Pacientes que se encuentran en lista de espera para ingreso a UCI, pacientes ventilados por fuera de UCI, pacientes en Unidades de Cuidado Respiratorio Especiales, sobreocupación en servicios de urgencias y creciente desabastecimiento de medicamentos, insumos, oxígeno y tecnología que por su número han superado capacidad instalada”, acotaron.

Resiliencia epidemiológica

El reclamo también volteó su mirada hacia el Índice de Resiliencia Epidemiológica Muncipal, Irem, que utilizó el Ministerio para determinar el grado de apertura de los sectores deportivo, cultural, social y de turismo, en cada municipio. Se basa en el avance en la vacunación, seroprevalencia, ocupación UCI y testeo.

Laura Rodríguez, doctora en Epidemiología y coordinadora de las salas situacionales de COVID-19 en Santander, subrayó que “el Índice de Resiliencia Territorial de Minsalud deja por fuera rastreo y capacidad municipal de inspección vigilancia y control. Pero hay que reconocer que es una medida que exige a los municipios a abrir gradualmente y con algún grado de responsabilidad. El índice como todo en COVID-19 debe ser dinámico pero pone un punto de meta para comenzar”.

Entre tanto, en el documento de las 140 organizaciones se advierte que este índice presenta notorias falencias técnico-científicas. “El Irem propuesto en la resolución como estrategia orientadora de la política de apertura económica no tiene evidencia científica publicada, ni precedentes en ningún país del mundo, por lo menos reportado de manera formal”.

En Bucaramanga, el Irem es de 0,37, esto significa que debe esperar para avanzar con la apertura total de al menos seis sectores económicos, como turismo, deporte, cultura, religioso, comercio e industria y transporte, que son lo que están sujetos a la resiliencia epidemiológica.

Así están as cifras

De acuerdo con el documento firmado por la academia, sociedades científicas y agremiaciones de la salud, estas con las cifras que muestran el desalentador panorama:

– Los casos diarios nuevos de COVID-19 diagnosticados en solo 40 días, en Colombia, pasaron de 14.806 a 28.971 (abril 25/junio 5 de 2021). Si el último reporte de letalidad es del 3,1%, se estimaría que en las próximas semanas se pasará de 500 a 800 personas fallecidas por día.

En Santander, para ese mismo periodo (abril 25/junio 5 de 2021), se pasó de 481 casos positivos a 1.706. La cifra de muertos está sobre los 40 por día.

– Los servicios de urgencias soportan una gran presión por la sobreocupación de servicios que oscila entre el 200% y 300% en las principales ciudades del país, lo cual limita la capacidad de reacción y respuesta ante un evento de múltiples víctimas.

– El talento humano en salud es insuficiente para cubrir las necesidades de expansión de las áreas de atención en urgencias, hospitalización y UCI. Tampoco se dispone de profesionales especializados necesarios para cubrir las necesidades de atención de los pacientes críticos, situación que afecta los indicadores de calidad, oportunidad y seguridad.

– Más del 40% del talento humano en salud presenta alarmantes niveles de agotamiento, ansiedad, depresión y estrés físico, emocional y mental, según las encuestas realizadas sobre el particular.

– La estrategia de inmunización contra el SARS-CoV-2 en el marco del Plan Nacional de Vacunación no se ha cumplido y no da respuesta a las necesidades y urgencia con la que se requiere. Su inicio fue tardío con respecto a otros países. Desde el 17 de febrero se han administrado 11.485.904 dosis, pero solo 3.432.806 personas han recibido el esquema completo (a junio 6), siendo una cifra muy inferior a la meta propuesta para lograr la inmunidad de rebaño.

En Santander, a 6 de junio, 427.589 personas habían recibido la primera dosis y 161.951 ya habían completado su esquema.

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