Colombia no es una narcodemocracia: Pierre Lapaque

En diálogo con La FM, Pierre Lapaque, represente de la oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en Colombia, indicó que Colombia representa el 70% de la producción de cocaína que se trafica en el mundo.

No obstante, Lapaque también subrayó que desde hace tres años se ha venido presentando una disminución en las héctareas de plantaciones de cocaína, esta tendencia ha representado una reducción del 17%. Además destacó que las acciones de las autoridades colombianas han permitido incautaciones de más de 500 toneladas de droga.

El experto recalcó que a pesar de que Colombia sigue exportando drogas, también se ha ido avanzando en la lucha contra las drogas. «La tendencia que se debe ver es que hace tres años se tuvo la cifra más alta con 171 mil hectáreas, ahora se ha reducido a 137 mil hectáreas.

Mas productividad en hectárea cultivada 

 Pierre Lapaque indicó que en el proceso de producción de droga hay que tener en cuenta los siguientes componentes:

Cantidad de hectáreas

Cantidad de hoja que se produce por hectárea

Cantidad de alcaloides que se extraen de la hoja de coca

Capacidad de procesadores para extraer

Lapaque explicó que en Colombia solo se está logrando una reducción en componente de las hectáreas de cultivos ilícitos, mientras que los otros aspectos están presentando un incremento. El funcionario de las Naciones Unidas precisó que esta situación se debe a que se ha dado una profesionalización del crimen y esto les permite producir más cocaína con menos hojas.

«Esta bajando la producción de hoja de coca y hay menos territorios afectados, pero hay una alta concentración en zonas y esto representa el 17% de la zona, a esto lo hemos denominado enclaves producticos», explicó.

Enclaves productivos de droga

El represente de la oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en Colombia indicó que que para finales del 2019 existían siete enclaves productivos, para el 2020 la cifra subió a siete y ahora hay nueve enclaves. «Esto evidencia que los grupos criminales se han adaptado al impacto de la fuerza pública y sus esfuerzos por luchar contra la droga».

El funcionario también recalcó que dichos enclaves cuentan con toda una logística para poder tener una alta productividad, para extraer el máximo de alcaloide de la hoja de coca.

Aspersión aérea de glifosato

Pierre Lapaque aclaró que el glifosato sé está usando de forma directa y precisó que en el caso de la aspersión aérea es necesario que se establezca una decisión por parte del estado colombiano. De igual manera, precisó que la aspersión aérea es tan solo una herramienta y no representa única medida para luchar contra la droga.

«Podemos decir que hay que evaluar las condiciones de los territorios e identificar la mejor manera de acabar con estos cultivos», agregó.

Lapaque sostiene que la aspersión aérea no es la primera acción que se debe tomar, pues esta medida carece de sostenibilidad porque una avioneta pasa cada tres meses y mientras no haya la implementación de opciones productivas para los campesinos, ellos en un mes van a resembrar la coca.

«La aspersión es una herramienta, pero no es la primera y debería ser la última. Hay que ver que no es erradicar por erradicar, porque al día siguiente resembrarán. La aspersión puede funcionar en unas condiciones y no funcionar en otras, por ello es una decisión política de gobierno y otras instituciones», precisó.

El funcionario de las Naciones Unidas recalcó que es importante tomar acciones para desarticular a las organizaciones criminales que operan en el territorio e insistió en que esta lucha debe darse en cooperación de otros países para así asestar golpes más efectivos.

Pierre Lapaque estableció que en los enclaves productivos que han establecido las organizaciones narcotraficantes están ubicados en zonas alejadas de las comunidades urbanas. Pues de este modo los grupos criminales pueden ejercer con más facilidad un control sobre dicho territorio y así dedicarse a optimizar la producción de droga.

No obstante, Lapaque recalcó que en estos territorios no solo se cometen delitos relacionados con el narcotráfico, pues en estas zonas también hay tráfico de armas, de personas y de migrantes que son usados como mano de obra para los campos de coca.

«Son lugares muy complejos en donde todo tipo de delitos pueden encontrarse. Los grupos criminales consideran estos territorios como propios y toman acciones para maximizar la producción de droga», agregó.

¿Colombia, una narcodemocracia? 

Lapaque aclaró que Colombia no es una narcodemocracia, pues ha sido una democracia golpeada por el narcotráfico que desde hace varios años ha sostenido una lucha firme contra las organizaciones que trafican drogas.

«Seria una narcodemocracia si el Gobierno no hubiese hecho algo en contra del crimen organizado, pero desde siempre los gobiernos han estado luchado de forma firme contra el narcotráfico», declaró.

Finalmente, el funcionario de las Naciones Unidas recalcó que los efectos del narcotráfico sí hacen un daño a nivel de credibilidad para Colombia, además afecta a la nación a nivel socio económico. «La mayor parte del dinero generado por la cocaína no se va a las manos de los colombianos, se va a un grupo de altos criminales y eso daña la economía, este dinero sucio genera más inestabilidad a nivel socio económico y La gente de los campos están viviendo con este peso».

Fuente: LA FM

 

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