‘Chela’ Orozco, Premio Vida y Obra

La Fundación Libro Abierto y el Ministerio de Cultura -Programa Nacional de Concertación Cultural- a través del “Proyecto de Emprendimiento Literario, Cuarto Ciclo”, otorga un reconocimiento a Graciela Orozco Méndez, concediéndole un emprendimiento correspondiente a la edición de la Revista Guacherna Viva.

En esta oportunidad, esta destacada gestora cultural y docente, recibe el “Premio Vida y Obra” que la Fundación Libro Abierto Fundalibro, otorga a aquellos valores que se han destacado por su valioso aporte a la sociedad, siendo ejemplo para las nuevas generaciones de Colombia.

Con esta iniciativa, se beneficia a la homenajeada con un aporte que representa el 50% del costo total de la publicación de la obra escrita, y el objetivo de la misma, es incentivar el emprendimiento literario con su respectiva promoción para que, de esta manera, pueda proyectarse la formación, la creación, la circulación, la distribución y la comercialización de contenidos investigativos.

La Fundación Libro Abierto presenta la revista Guacherna Viva, que recoge la vida y obra de la destacada gestora cultural samaria Graciela Orozco Méndez, conocida en el ámbito artístico como ‘Chela’ Orozco o “La Simpática”.  La revista es un compendio de sus más importantes logros que representan vivencias y experiencias que quiere compartir con los lectores que adquieran un ejemplar.

LA CULTURA ES MI CUENTO

“Es un reto para mí escribir un relato describiendo una historia de 28 años, teniendo en cuenta que estamos en el 2021, pero es esta misma historia la que me ha motivado a vencer los obstáculos que se nos presentan a diario; por eso, empiezo diciendo y, con mucho orgullo, soy Chela del Mar. Mi referente, de un lado, la imponente Sierra Nevada y, al otro, ese mar azul que al mirarlo me transporta mágicamente hacia el paraíso.

Samaria, nacida en el barrio más popular, cuna del deporte y la cultura: barrio Olaya Herrera, hoy conocido como Pescaíto; sensible y con un alto sentido de pertenencia por esta ciudad, por el arraigo que me dejaron mis antepasados; gracias a un hogar en donde me crié con unos padres entregados, hermanos, cuñados y sobrinos que no los cambio por nada, porque después de Dios, mi familia.

De mi padre, la persona más prudente, inteligente y de poco hablar; de mi madre, la nobleza y alegría sembradas en mi corazón, convirtiéndome en una defensora de todos los valores culturales e históricos de la ciudad.

Las anécdotas, los cuentos y esa alegría me contagiaron para

motivarme y no desfallecer en la ardua tarea de mantener viva las tradiciones en cuanto a patrimonio intangible se refiere: la danza, las comidas típicas, los juegos, los dichos y refranes tradicionales; esa música con el sonar de un tambor que me hace vibrar, vivir y me hace llegar al cielo cuando mezclo mi voz en su sonar. Todos estos sentimientos me abrieron camino para transmitir a nuevas generaciones la historia de ser samario e ir dejando en el pasar del tiempo una memoria de este colectivo”.

 

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