Mesa Directiva de la Cámara muy ‘enredada’

En una verdadera puja se convirtió la designación del nuevo presidente de la Cámara de Representantes, quien deberá asumir el próximo 20 de julio y ejercer durante el cuarto y último año de sesiones de la misma. 

En el acuerdo político existente entre las mayorías, la presidencia de la corporación le corresponde al partido Centro Democrático, pero al interior del mismo desde hace varios meses se ha presentado una división entre sus precandidatos, distanciamiento que en este momento si fuera la elección les llevaría a que llegaran a la plenaria con al menos tres aspirantes.

La representante a la Cámara, Jennifer Arias, es la que más fuerza tendría en el uribismo, en especial porque ella es la candidata del Gobierno, en particular del ministro del Interior, Daniel Palacios, quien ha venido pidiendo a la bancada del Centro Democrático que respalden su nombre para que desde el 20 de julio sea el reemplazo del conservador Germán Blanco.

Incluso se asegura que el propio presidente Duque ya le ha pedido a algunos de esos aspirantes que apoyen a Arias. El representante uribista de Bogotá, Edward Rodríguez, el de mayor votación en el 2018 en la Cámara, habría desistido en la aspiración de la Presidencia de la Cámara, ante el mensaje del mandatario nacional. Sin embargo no habría definido a quién apoyar.

Otro de los nombres de precandidatos que está en el abanico uribista es el representante Juan Manuel Daza, quien también dejó de lado esa posibilidad ante su aspiración al Senado de la República en las elecciones del 2022, para lo cual le acompañarían algunos sectores de la Cámara.

Un nombre más es representante a la Cámara, Enrique Cabrales, quien tiene la particularidad de ser familiar del expresidente Álvaro Uribe, pero quien no tendría mayor acompañamiento del partido, además que su nombre no sería bien recibido en otros partidos que se apartarían de apoyarlo.

El último en el grupo es el tolimense Ricardo Ferro, quien es el que se abre paso entre las amplias diferencias que se tienen en el partido. Ferro tiene apoyo de algunos sectores, pero además es bien recibido en otros partidos, lo que ayudaría a que no se rompan los acuerdos.

Pero precisamente el tema de cumplir el acuerdo de que sea el uribismo el que tenga esa dignidad podría llevarse al traste, esto porque esta última presidencia está en pleno año electoral y tiene la particularidad de que por medio está la votación de un proyecto que es fundamental para el gobierno, la reforma tributaria.

De romperse el acuerdo, la presidencia de la Cámara estaría entre los partidos Cambio Radical y Liberal, que son los otros mayoritarios de la corporación. Pero es ahí en donde aún no está claro a quien le dejarían la misma. Para que ganen ese cargo es claro que deben contar con el apoyo de la oposición, sector político que no votaría por Cambio Radical. Sin embargo esto apenas se está empezando a concretar y en los próximos días se definiría el rumbo.

BOGOTÁ (Colprensa).

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