Presencialidad escolar de nuevo

En Colombia, uno de los grupos sociales más afectados por la pandemia es el de los niños y jóvenes en edad escolar. Las medidas de distanciamiento que, en su momento, se tomaron para contener la propagación del virus tuvieron consecuencias importantes sobre ellos, según los expertos, tanto en su educación como en su salud mental e, incluso, en su nutrición.

Las restricciones fueron muy estrictas, las medidas del gobierno del 16 de marzo de 2020 suspendieron las clases presenciales para 10 millones de estudiantes. La no presencialidad afectó el nivel educativo, como lo demuestra un estudio de la Universidad Javeriana que examinó los resultados de la prueba saber 11. Al mismo tiempo, empezaron a aparecer investigaciones con evidencia de las consecuencias sobre la salud mental de los niños y jóvenes, agobiados por una situación en la cual el aislamiento social se torna en una carga insoportable que les provoca problemas de sueño, depresión y ansiedad. Sin olvidar que muchos dependen de la escuela para garantizar su adecuada alimentación.

Volver a las clases presenciales permite empezar a reparar los daños que causó la pandemia. En ese sentido, es correcta la decisión del gobierno de que todos los colegios, tanto públicos como privados deben volver a clases presenciales. El retorno deberá hacerse en medio de estrictas medidas de bioseguridad, como ya parecen aceptar las agremiaciones de educadores, y no estará exento de riesgo para la salud de estudiantes y docentes, de ahí la necesidad de ser rigurosos en el cumplimiento de los protocolos. Así mismo, debe acelerarse el proceso de vacunación de los docentes para que la reapertura sea exitosa.

Es probable que en algunas regiones no se pueda cumplir la fecha que se ha fijado para volver a clases (15 de julio), porque estamos en medio de un tercer pico de contagios y muertes que se ha extendido más de lo esperado y es más acentuado en algunas de ellas. De todas formas, la reapertura no debe tener vuelta atrás. Como dice el conocido experto Francisco Cajiao “este anuncio es lo mínimo que tiene que suceder. No podemos seguir teniendo 10 millones de niños en la ignorancia. Estamos colgados un año en ese ejercicio, hay muchos países que empezaron a vivir la pandemia a la par de Colombia y hace bastante tiempo reactivaron el sector”.

Esta generación de estudiantes seguramente va a requerir atención especial por lo que le tocó vivir. Será necesario estabilizarlos, como dicen los docentes. Para muchos, con clases remotas y en alternancia, y deficientes conexiones a internet, el aprendizaje en estos tiempos aciagos de la pandemia puede ser decepcionante. Para otros simplemente no hubo clases, mientras que otros más abandonaron la escuela presionados por las circunstancias económicas de sus familias y es necesario rescatarlos de la deserción escolar.

No se puede olvidar que con el regreso a clases presenciales se garantiza el derecho fundamental a la educación en armonía, como ha afirmado la ministra del ramo, con el derecho a la salud de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, y se responde de manera inmediata a sus necesidades y a la equidad en las oportunidades, para contribuir con el proyecto de vida de la presente generación. No será fácil porque la pandemia no ha terminado, pero con un proceso en marcha de vacunación de los docentes, medidas estrictas de bioseguridad y haciendo una apertura inteligente, es posible volver a las indispensables clases presenciales

*Internacionalista 

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