Crece, crece la desigualdad

Como en el poema de Zalamea, aumentan los pobres, porque los pocos ricos cada vez tienen una tajada más grande de la riqueza mundial. “Todos los índices muestran que la desigualdad en la distribución de la riqueza mundial aumentó sustancialmente en 2020: la participación del 10% más rico subió 0.9 puntos porcentuales, la del 1% más alto subió 1.1% puntos y el Gini empeoró en 0.6 puntos”.

Esta contundente afirmación no es de alguna ONG castro-chavista interesada en desprestigiar el capitalismo, ni de economistas sospechosos por sus tendencias progresistas como Piketty o Stiglitz.

Lo que la hace muy creíble es que lo dice una entidad que le maneja la riqueza a buena parte esos privilegiados. Se trata del “Global Wealth Report”, que cada año publica el Credit Suisse, el tercer banco suizo por el tamaño de los activos que maneja.

La versión 2021 del reporte se concentra en los efectos del COVID-19 sobre la riqueza mundial y su distribución. Un primer hallazgo inesperado es que a pesar de la pandemia, la riqueza mundial no se redujo, por el contrario se incrementó en 7.4%. Más extraño aún, los países más afectados por el COVID-19 fueron los que registraron las mayores ganancias en riqueza.

La explicación de esta paradoja está en la intervención de los gobiernos y los bancos centrales que irrigaron toneladas de dinero y bajaron las tasas de interés, lo que elevó los precios de las acciones y la finca raíz. Como los pobres tienen muy poco de estos activos, aunque recibieran ayudas monetarias para compensar las pérdidas de empleo e ingresos, no se beneficiaron de esas alzas.

En la base de la pirámide, 2.879 millones de adultos con riqueza menor a USD 10.000; son el 55% de la población, pero solo poseen el 1.3% de la riqueza mundial. El incremento de la desigualdad es evidente, puesto que el año pasado eran 2.768 millones (53.6%), y su participación en la riqueza era 1.4%%.

A aquellos con más de 1 millón de dólares les fue muy bien: aumentaron de 50.8 a 56 millones, y su participación en la riqueza mundial pasó del 43.4 al 45.8%.

En Colombia la desigualdad en la distribución de la riqueza es un problema que no ha preocupado nunca a los gobiernos, a punto tal que ni siquiera hay cifras que permitan medir su evolución.

Adenda: La semana pasada señalaba que el gran esfuerzo del Gobierno para erradicar 130.000 ha de coca era tan inútil como el de Sísifo, puesto que la ONU reportó una disminución de solo 11.00 ha en el área sembrada. Según el gobierno gringo la situación es todavía peor, pues en su medición el área sembrada aumentó (sí, aumentó) en 33.000 ha. Lo más trágico es que ninguno de los dos gobiernos reconoce que la guerra contra las drogas fracasó y que es necesario una estrategia diferente.

*Economista. 

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